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Con agradecimiento a los estudiantes africanos
que comparten su fe con los jóvenes cubanos.
“No me considero racista”, le dije hace poco a un amigo, “fíjate que tú eres como mi hermano y eres negro”. Él sonrió y me dijo: “pues, Julio, ese comentario es bien racista, porque yo no ando diciendo que mi mejor amigo es blanco; el color de la piel no debe ser nunca un factor a la hora de valorar a una persona”.
Desde hace algún tiempo, estudiantes africanos se han sumado a la vida eclesial cubana y nos han regalado, para bien, mucho de su espíritu joven. Hoy Vida Cristiana conversa con algunos y les pregunta sobre cómo se han sentido dentro de nuestras comunidades de fe.
Jyrex Miere Adzou (Congo): Llegué a Cuba en octubre de 2013. Asistí a la parroquia de Cojímar, donde fui bien acogido. Luego estuve dos años en Baracoa. Allí, como muchos de mis amigos, pude contar con el apoyo del P. Eloy, quien nos acompañó de forma excelente. Creo que la Iglesia cubana es alegre, pero necesita mayor incorporación de los jóvenes. Yo me siento como en casa, porque la Iglesia católica es la misma en el Congo o en Cuba, aunque las misas en mi país son más movidas.
Luis Gomes Kapessi (Angola): Creo que la Iglesia cubana tiene algo que nosotros en África no poseemos. Aquí hay personas mayores con una fe muy fuerte. Algo que me ha costado aceptar son las devociones a los santos por encima de Dios. En realidad, la gente nos acoge con cariño. En Cuba la eucaristía es mucho más lenta que en África. Quizás por eso cuando hemos podido mostrar cómo celebramos nuestras misas, hay personas que se asustan un poco y nos asocian con la religión yoruba. A veces he sentido discriminación.
Irma Bandeira de Sousa Pontes (Angola): Yo no frecuentaba mucho la Iglesia en mi país. En Cuba he venido a la Iglesia, aquí me bauticé. Algo que me ha chocado mucho es la poca participación de jóvenes en las comunidades. Por eso quiero exhortarlos a que salgan a evangelizar a otros, porque hay muchos que no conocen a Jesús.

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de noviembre: XXXIII del Tiempo Ordinario

 

Mc 13,24-32

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Lunes:  Ap 1,1-4; 2,1-5a / Sal 1 / Lc 18,35-43

“...¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”.

Martes:  Ap 3,1-6.14-22 / Sal 15 (14) / Lc 19,1-10

“...ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Miércoles:  Ap 4,1-11 / Sal 150 / Lc 19,11-28

“...a todo el que produce se le dará más...”.

Jueves:  Ap 5,1-10 / Sal 149 / Lc 19,41-44

“...son cosas que tus ojos no pueden ver...”.

Viernes:  Ap 10,8-11 / Sal 119 (118) / Lc 19,45-48

“...todo el pueblo lo escuchaba...”.

Sábado:  Ap 11,4-12 / Sal 144 (143) / Lc 20,27-40

“El no es Dios de muertos, sino de vivos...”.

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