La Habana, 13 de febrero de 2014

El pasado lunes 9 de febrero del 2015 regresó a España para cuidar mejor de su salud el P. Luis Morín Moro SJ. El padre Morín, como muchos lo han conocido durante más de siete décadas, llegó a Cuba en 1943 como un joven novicio jesuita de 17 años y permaneció desde entonces trabajando en Santiago de Cuba, Matanzas y La Habana.

En los años difíciles de la Iglesia decidió quedarse en Cuba y renunció visitar a su familia en España, por el temor de no poder volver. Cuando se reencontró con los suyos, por primera vez veinte años después, le sorprendió mucho el cariño de una señora que lo besaba efusivamente, era su hermana a la cual no reconocía.

Para los jóvenes católicos en las décadas del 70 y del 80, Morín fue el acompañante espiritual fino y discreto,

que también grababa la música de Nocturno y se las pasaba para que bailaran en las fiestas de los sábados por la noche. Para todos los que llegaban a Reina, el padre Morín fue un confesor cercano que hasta el último momento ejerció el "oficio de consolar". No eran pocos los que salían de su confesionario con una sonrisa dibujada en el rostro, porque experimentaban la alegría del perdón que Dios ofrece a manos llenas. Para sus hermanos jesuitas y los invitados a la comunidad, Morín era quien preparaba calladamente la mesa para el almuerzo de cada día y quien estaba atento para facilitar la copia de cualquier llave perdida...

Con ese modo de proceder de quien se sabe "servidor humilde" (Lucas 17, 10) el padre Morín se despidió de Cuba cuando la salud y la edad le avisaron este enero que necesitaba un cuidado especial. En la misa final con los jesuitas reveló el tesoro que llevaba en su corazón y le permitía decir adiós con paz:

"El modelo es el Señor Jesús. Va, pero se queda también. Se puede decir que nos vamos, nos vamos todos. El sitio no importa. El corazón es lo que importa en todo y el corazón está allí y está aquí también. Por eso, el irse no es separarse, sino el irse es imitar también esa ida del Señor, que se queda y se va y es por el corazón de Él. Nuestro en general también, está eso. Nos vamos y nos quedamos. No se pierde lo que uno ha vivido, no se pierde el cariño que uno ha recibido, ni el cariño que uno tiene. Solamente se cambia de posición, pero no hay cambio ninguno. Por eso, para mí es, ha sido una..., no es difícil, pero si le cuesta a uno trabajo, el dejar las cosas, el dejar las personas. Pero no se deja nunca el cariño. El cariño sigue en nosotros. Por eso, pidamos al Señor unos por otros.

Y les aseguro que no escribiré mucho. Nunca he sido escritor. Tampoco digo: usaré la computadora porque no la tengo, je je, pero tampoco la puedo utilizar. De modo que la oración, que vaya hacia arriba, hacia el Señor, tanto de una manera o de otra. Y eso es estar separados, pero estar unidos también y eso no se puede quitar.

Gracias a todos. Me voy con una tranquilidad muy grande, en el sentido de que no dejaré de querer lo que he vivido en este tiempo aquí. Y de pedirle al Señor que siga haciendo el bien a todos nosotros, estemos donde estemos."

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 27 de mayo: Solemnidad de la Santísima Trinidad

 

Mt 28,16-20

“Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo...”.

Lunes: 1 P 1,3-9 / Sal 111 (110) / Mc 10,17-27

“...para Dios todo es posible”.

Martes: 1 P 1,10-16 / Sal 98 (97) / Mc 10, 28-31

“...los que son ahora últimos serán primeros”.

Miércoles: 1 P 1,18-25 / Sal 147 (146-147) / Mc 10,32-45

“...no ha venido para ser servido, sino para servir...”.

Jueves: Visitación de la Virgen María So 3,14-18a / Interl. Is 12,2-6 / Lc 1,39-56

“¡Bendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes: 1 P 4,7-13 / Sal 96 (95) / Mc 11,11-26

“...Tengan fe en Dios”.

Sábado: Judas 17.20b-25 / Sal 63 (62) / Mc 11,27-33

“…¿venía de Dios o era cosa de hombres?”.

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