DOMINGO-DE-RESURRECCIÓN

Ecumenismo: La celebración de la Pascua en una comunidad cristiana hermana

El Domingo de Resurrección es el día más importante del calendario litúrgico para nuestra Iglesia. Celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, la cruz vacía y sin Jesús sufriendo, que nos recuerda el amor desbordado de Dios hacia la humanidad. Las celebraciones de este día son muy alegres, los himnos y cantos de victoria son un ¡Aleluya! constante, el Templo se viste con paños litúrgicos de color blanco, luego de que el Viernes Santo se retirara todo color u ornamento litúrgico de la Mesa de Comunión y el Púlpito. Es una costumbre que se incluya la Celebración del Sacramento de la Santa Cena, del Bautismo, así como  la recepción de nuevos miembros.

El Domingo de Resurrección debe ser esperado y celebrado en comunidad, por lo cual es una tradición esperar el amanecer de este día y reunirnos muy temprano en el Matutino de Resurrección. Con la salida del sol en un nuevo día, “el más importante”, la Iglesia celebra con cantos, oraciones y diversas expresiones artísticas como dramatizaciones infantiles, danzas, etc., que rememoran el momento en que Jesús vuelve a reunirse con sus discípulas y discípulos. Al terminar ese tiempo devocional se comparte un sencillo desayuno, preparado casi siempre por las mujeres de la congregación; es importante compartir el pan espiritual y el material, algo que Jesús siempre hizo con sus seguidores.

La Resurrección tiene un profundo significado para nuestras vidas cotidianas. En este día reconocemos que el amor de Dios puede transformarnos y de esa forma hacernos vivir con más esperanza aún en medio del sufrimiento. Jesús nos enseña a amar la vida, a volver a comenzar y comprobar que podemos ser mejor de lo que fuimos en nuestra relación con Dios y con quienes nos rodean. En este día, la Iglesia se levanta, celebra con gestos y testimonios esos momentos de nuestra vida en que también hemos experimentado una Resurrección, con la certeza de que la muerte no tiene la última palabra.

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

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