La-bandera-fue-su-sotana

12 de enero de 1869: La ciudad de Bayamo es incendiada por sus habitantes

En 1868 Bayamo era, a simple vista, una tranquila ciudad del interior de la siempre fel Isla de Cuba. Mas, en profundidad, la vida cotidiana de la localidad estaba catalizada por los preparativos de un alzamiento independentista para el cual el patriciado de la ciudad no acababa de fijar fecha de inicio. En medio de este dilema político, el hacendado Carlos Manuel de Céspedes decide adelantarse e iniciar la guerra separatista. Tras ser tomada la ciudad por las fuerzas insurrectas en octubre de 1868, todas las autoridades asumieron una actitud de respaldo al poder mambí, entre ellos la Iglesia, personifcada por la fgura del P. Diego José Bautista, quien fungía, a su avanzada edad, como cura de la parroquial mayor de la región.

El reconocimiento de la Iglesia, uno de los poderes institucionalizados en la Isla, era fundamental para la causa cubana; por ello, el anciano sacerdote actuó en una doble dimensión, como ministro religioso que aspiraba a ver su institución comprometida con la nueva realidad patriótica y como cubano independentista.

El P. Diego se atrevió, en medio de una estructura eclesial dominada por el componente peninsular, a bendecir la bandera del 10 de octubre en su iglesia y a nombrar, a la hora del Te Deum, a Carlos Manuel de Céspedes como vicepatrono de la Iglesia, reconociéndolo así como gobernador de la Isla. Este hecho debe ser recordado como uno de los hitos del proceso de recriollización de la Iglesia católica, por la que tanto abogó el clero nativo y los sectores más radicales del mambisado.

Este hombre demostró cómo el espíritu de aquella Iglesia criolla, influida por el pensamiento de Félix Varela, se mantenía aun en los corazones de aquel perseguido y cuasi hereje pequeño núcleo de sacerdotes proindependentistas. El Padre Bautista fue encarcelado por el gobierno español y destinado al Morro de Santiago de Cuba, donde encontró la muerte. Sirva este pequeño artículo para homenajear a esos olvidados sacerdotes a quienes tocó vivir en una estructura eclesiástica que los señalaba y los perseguía por el hereje atrevimiento de rezar el rosario pensando en su bandera, la de la estrella solitaria.

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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