Reforma-litúrgica-de-Pablo-

I. Antecedentes

Cincuenta años atrás, el 3 de abril de 1969, el Papa Pablo VI promulgó la Constitución Apostólica con la cual se modifcó el Misal Romano, uno de los frutos más importantes de la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II (1962-1965). Para muchos, el cambio litúrgico más visible de este periodo fue la transición de la eucaristía celebrada en latín y de espaldas al pueblo, a la celebración en español y teniendo el altar como centro de la asamblea.Todo fue encaminado a promover una plena y activa participación de todos los fieles.La difícil situación de la Iglesia cubana en aquel momento nos hizo prestar atención a otras preocupaciones que no correspondían exactamente a esta sensibilidad de la Iglesia universal.

La reforma litúrgica de Pablo VI no fue un acto improvisado, sino el fruto de un intenso movimiento de renovación bíblica, teológica y litúrgica desde inicios de siglo XX. No constituyó simplemente una adaptación a las necesidades de la cultura contemporánea, sino volver a las fuentes de la Tradición para encontrar el modo de proclamar el evangelio a los hombres y mujeres de hoy. El comienzo del movimiento litúrgico se remonta al Papa Pío X (1903-1914) y su deseo de hacer de la comunión eucarística una práctica semanal e incluso cotidiana, accesible a partir de los siete años. Este cambio pastoral ayudó a  comprender la comunión como un elemento indispensable para la participación del pueblo y superar la costumbre de ir a la iglesia simplemente para “oír misa”.

El movimiento litúrgico anterior al Vaticano II alcanzó su mayoría de edad en 1956 con el Congreso Internacional de Asís, Italia. Algunos de sus participantes ya propusieron usar las lenguas locales en vez del latín. Este deseo no fue realizado por el Papa Pío XII, aunque él mismo había publicado en 1947 la primera encíclica litúrgica de la historia (
Mediator Dei) y en 1955 había renovado el Triduo Pascual trasladando la vigilia de Pascua de la mañana a la noche del Sábado  Santo. El Concilio continuó este proceso y por ello publicó su primer documento sobre la liturgia (Sacrosanctum Concilium, 1963) indicando la dirección de la futura renovación.

Ora con la Palabra

 

Domingo 8 de diciembre: II de Adviento

 

Mt 3,1-12

“...después de mí viene uno con más poder que yo...”.

Lunes: Inmaculada Concepción de la Stma. Virgen María 
Gn 3,9-15.20 / Sal 98 (97) / Ef 1,3-6.11-12 / Lc 1,26-38

“...Alégrate, llena de gracia...”.

Martes:  Is 40,1-11 / Sal 96 (95) / Mt 18,12-14

“...no quieren que se pierda ni tan solo uno...”.

Miércoles:  Is 40,25-31 / Sal 103 (102) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Jueves: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América 
Eclo o Sir 24,23-31 / Sal 67 (66) / Lc 1,39-45

“...¡Bendita tú eres entre las mujeres...!”.

Viernes:  Is 48,17-19 / Sal 1 / Mt 11,16-19

“...la sabiduría de Dios no se equivoca...”.

Sábado:  Eclo o Sir 48,1-4.9-11 / Sal 80 (79) / Mt 17,10-13

“...harán sufrir al Hijo del Hombre”.

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