Ampliar-la-red-de-apoyo


Asumir como un proceso normal los cambios y retos que impone la vejez es bien difícil para aquellas personas que no son asistidas por una red eficaz de apoyo social.

¿Sabe usted que somos ya casi
dos millones trescientas mil las personas adultas mayores en Cuba?

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, al cierre del año 2018 la población de personas de 60 años o más era de 2 286 948. Y su proporción, que continuaba aumentando, el 20,4 % del total. Este total era de 11 209 628. (Fuente: Periódico Granma, mayo 11 del 2019, pág. 8).

Partiendo de este impactante hecho demográfco, se hace imprescindible trabajar en una
ley específca que englobe, contemple y promueva los derechos de este considerable grupo social. Así se superaría la  distribución y, a la vez, la dispersión que difculta el conocimiento, aplicación y disfrute de tales derechos por las personas mayores, pues estas se encuentran dentro de varios códigos y leyes como la Constitución, el Código del Trabajo y la Seguridad Social, el Código Penal, el Código Civil y otros.

Ahora bien, ¿para qué se necesita esta ley? Se necesita como una herramienta jurídica indispensable, utilísima y de fácil alcance para las personas mayores al concentrar sus derechos y el modo de hacerlos valer, y que brinde las mayores facilidades para promover un
digno envejecer.

Sería entonces una
ley de derechos de las personas adultas mayores cubanas, que unifque y determine el conjunto de facultades y garantías que estas deben tener, tanto para proteger su dignidad moral y su integridad física, como para continuar su desarrollo personal y humano. Una ley que explicite qué pueden hacer o exigir a su favor. Una ley fundamentada, por ejemplo, en los siguientes principios:

- que las acciones realizadas en su beneficio respeten y promuevan su
autonomía

- que se les brinde una atención preferente de acuerdo a sus circunstancias individuales y a las características de personas envejecidas,

- que sean consultadas y tomadas en cuenta en todos los ámbitos que las afecten. Es decir, que se promueva su participación social.

Envejecer dignamente es también participar: las personas mayores somos las que mejor defendemos nuestra propia causa.

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

Otras noticias

 

Suscripción al boletín