Armadura-de-Dios


30 de julio: Día Mundial contra la trata

Durante mucho tiempo crecí con la ilusión de haber comprendido El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Quizás, por ser lo primero que leí dentro de una protestona adolescencia. Solo al escribir este artículo en mi mente, mientras visito a uno de mis mejores amigos en el patio de siquiatría del hospital Calixto García, me percato de cuán equivocado estaba en mi creencia. Él acaricia con sus manos un elefante dibujado a todo lo ancho de la pared, mientras yo me molesto con mi falta de imaginación. Ahora, con 30 años, me veo retratado en aquel piloto del cuento francés que ha perdido la capacidad de imaginarse algo grandioso entro de un simple dibujo de papel.

A estas alturas, muchos se preguntarán el tema de mi relato; les aseguro que es un texto sobre la migración. Esa que se lleva a más de 40 mil cubanos anualmente de nuestra Isla. Mi amigo era, hace unos meses, otro muchacho buscando la felicidad en tierras tan distantes como las del Lejano Oriente. Su verdadera historia, lo que le pasó, solo pervivirá en unos recuerdos indescifrables que habitan el interior de su enajenada mente.

Tal vez, somos una generación perdida, con una migración mental diseñada extraterritorialmente sobre sueños capitalistas inhóspitos. No obstante, el reloj es implacable y los años no acaban de cuajar en esa infraestructura social que tanto nos merecemos. Hoy, comer es un desafío y tener acceso a una vida confortable parece un sueño. Meses antes de pensar estas líneas, una madre nos llama con un llanto irreparable y nos dice: “he perdido a mi hijo en medio del Darién; una serpiente me lo envenenó.” Otro cubano más, tragado por esa enmarañada selva entre Colombia y Panamá.

La realidad no es absoluta; aquí tenemos cosas buenas, lo sé, pero hay una pregunta importante dentro de nuestro contexto. ¿Qué nos pasó, si 60 años atrás veíamos el futuro con una mirada de esperanza juvenil? Una amiga sicóloga me dijo una vez: “Julio, es por falta de oportunidad.” El futuro es concreto, y parece insuperable esa depresión económica, sembrada en nuestro patio desde los noventa.

Por las noches, cuando rezo, termino pidiendo para los jóvenes lo mismo que el Papa Francisco: ¡Coraje! Mi amigo, en una de mis visitas, dibujó un traje en la pared; me dijo que quería compartirlo con todos los cubanos. Su esbozo representaba la armadura de Dios.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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