Internet


No es malo pertenecer al ecosistema de la red de redes, pero ojalá todos vivamos nuestra pasión con una cuota importante de prudencia. Hace un tiempo, Gilberto, un amigo de la Iglesia, salió rumbo a un parque wifi cerca de la medianoche para ser el primero en felicitar a su novia que vivía en el continente europeo. Su padre le sugirió utilizar mejor sus minutos en la mañana; pero, cual Romeo del siglo XXI, allí estaba él tratando de encontrar una banda comunicativa que le permitiera expresar todo su amor.

Primero se colocó en una de las zonas menos visibles, luego accedió a su cuenta nauta y, tras un intento fallido, WhatsApp lo trasvoló directo a España. Al principio todo era felicidad; de pronto, salió corriendo de la nada un Usain Bolt criollo de unos 16 años, que intentó arrebatarle el año de ahorros que representaba su  Iphone 6. Gilber se resistió, a sabiendas de que con un porrazo se podían llevar todo el esfuerzo de muchas horas de repasos a domicilios, tras culminar sus 8 horas laborales como ingeniero hidráulico.

Ya era cerca de la 1:30 de la madrugada. La novia, desde el Viejo Continente, preguntaba:“¿qué ha pasado?”; ya para entonces, mi amigo forcejeaba con otro adolescente que le aplicó un punzonazo para llevarle un año entero degustos desplazados. Él intentó perseguirlos, más por instinto que por análisis lógico de la locura que cometía, ya que su valor por poco le cuesta la vida. Por suerte esta película de terror solo le “regaló” varios puntos y un tiempo prolongado de fisioterapia para recuperar la movilidad de una mano que nunca más será igual.

Hace poco vi a una madre con sus dos niños pequeños en los bajos de un edifico oscuro, en medio de una noche helada, intentando aprovechar las utilidades  conectivas de una de esas antenas clandestinas. A ella no le pasó nada, pero ojalá que nuestras ansias sociales por estar conectados no conviertan al internet
en algo de vida o muerte.

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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