350-palabras


Por primera vez en la historia de la Iglesia católica cubana, un número creciente de jóvenes comunicadores cristianos pervive dentro del ecosistema comunicativo (ofcial) de la Isla. En una época oscura, las carreras sociales estaban destinadas a personas adscritas a una sola ideología. Hoy existen muchos jóvenes  raduados, como yo, de ciencias humanísticas. Somos parte de una nueva generación a la que voy a llamar “los náufragos”, pues mientras nos profesionalizábamos, elegimos, con miles de obstáculos, saltar del barco nombrado Batalla de ideas y dar con una Isla que construimos día a día desde nuestras acciones sociales.

El Papa Francisco nos regaló un mensaje precioso en la JMJ: “Solo lo que se ama puede ser salvado.” Y nosotros amamos nuestra Patria y creo que nos gusta conducirnos por esa autopista nombrada Verdad. Un día, mientras caminaba para coger el P15, una de las profesoras de la universidad me llamó con mucho tacto: “Pernús, mi niño, leo tus artículos, me gustan mucho; pero ten cuidado, que una palabra mal  interpretada desde arriba te puede invalidar para siempre tu sueño estudiantil de ser comentarista deportivo.” Acto seguido le dije: “Gracias, profe, pero usted misma nos advirtió sobre los riesgos de ser comunicadores coherentes en estos lares, y entre nosotros, a
veces sigo siendo ese muchacho inconforme, al que nunca le pareció correcto premiar una sola versión de la historia.”

La vida es un reto, pero cada joven católico que brega con los azares del mundo del pensamiento debe saberse acompañado por Aquel comunicador que murió en la cruz. Una joven periodista de Cienfuegos dijo delante de mí a un sacerdote que tenemos como amigo común: “Padre, solo puedo escribir lo planifcado en la agenda y sin alejarme mucho del discurso ofcial.” Él respondió: “Pues yo me leo todos tus artículos y les siento de trasfondo una identidad católica”; y mirándome con picardía subrayó: “Lo que haces me parece incluso de mayor valor que lo escrito por ese tal Pernús.” Yo solo asentí y me despedí con la promesa de estas 350 palabras para los náufragos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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