Medios-de-Comunicación


Si un extranjero tratara de hacerse una idea de la extensión y profundidad del sentimiento religioso de los cubanos a partir de lo que ve en nuestra televisión, tendría como muestra unas ocasionales declaraciones oficiales de creyentes sobre algún evento o acontecimiento nacional, informaciones sobre algún acto ecuménico de oración por la paz mundial, menciones de orishas africanos en las improvisaciones de alguna orquesta, o expresiones musicales y danzarias del folclore afrocubano que - dicho sea de paso - parece ser la única expresión del folclore cubano.

Si su investigación se extendiera a programas que se transmiten en el Canal Educativo en los horarios de las telenovelas, lograría ver algunas celebraciones cristianas, conciertos de Navidad, y otras expresiones religiosas formales. Pero si buscara, por ejemplo, en los programas dramatizados cubanos manifestaciones vivenciales de la fe, difícilmente encontraría alguna.

La experiencia cotidiana demuestra que los cubanos somos un pueblo muy creyente, con una fe que se expresa vivamente en momentos cruciales de la vida. Esos sentimientos se manifiestan cada vez más en la esfera pública: muchos atletas hacen la señal de la cruz antes de competir; y cuando alguna persona sencilla narra algún desenlace positivo en su vida, casi siempre comienza con la más común de las expresiones populares de contenido religioso: “Gracias a Dios…”

Dios, y la convicción de que dependemos de Él, están muy presentes en la vida de los cubanos, por más que esa presencia sea percibida de forma confusa, ensombrecida por la enorme incultura religiosa debido a décadas de educación ateísta. Incluso, con esas limitaciones, la experiencia religiosa de cada uno de nosotros trasciende las simples declaraciones formales o rituales, para tocar nuestras fibras más íntimas e iluminar nuestro sentido del bien y del mal, tal como se expresa en las relaciones familiares y sociales, la honestidad personal o el sentido del deber.

Nuestros medios tienen una gran deuda con esa faceta fundamental de la vida de los cubanos, y deben asumir su responsabilidad de reconocerla y expresarla con fidelidad y respeto, en toda su complejidad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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