Alegría-de-la-Pascua



Si le preguntásemos a un cristiano qué signifca la Pascua, en su respuesta siempre estará presente la palabra alegría o algún sinónimo de esta. Es que se alegran los  corazones porque Jesús resucitó y permanece así para siempre, entre nosotros, en comunión. ¿Se ha preguntado usted si es portador de esa alegría más allá de su  comunidad, en su casa, su barrio o su centro laboral?

Todos podemos ser portadores de la alegría de la Pascua, pero hemos de comenzar a trabajar en nuestro interior. Es la Pascua momento de revisarnos por dentro y reformar las actitudes que impiden tener una relación más fuerte con Dios. Si, por el contrario, esas actitudes son positivas, es tiempo de fortalecerlas. Hay que  estar abiertos a perdonar, escuchar y a ser buenas personas; estos rasgos han de  distinguirnos siempre, pero, sobre todo, en este período. No se puede tener miedo a hablar de Jesús, aun sabiendo que no siempre las palabras son sufcientes o necesarias.

Ha de llevarse un mensaje de esperanza, amor, aliento a esas personas que lo necesiten. A veces tan solo ofreciendo una sonrisa, una palabra, o un simple abrazo se puede transmitir mucho y cambiar la vida de alguien. Si la cotidianidad nos ha hecho pasar esto de largo, es hora de retomarlo. No olvidemos que somos servidores de Jesús en cualquier lugar. Y justamente porque creemos en Él, debemos dejar que Él trabaje en nosotros.

Vivimos en un país en que solo de referencia conocemos tradiciones pascuales de otros países -flores, el vía lucis (camino de la luz, en lugar del vía crucis), conejos de Pascua. Quizás alguna vez nos hayamos hecho eco de tales costumbres, pero no se integran al centro de esta importante celebración cristiana que es la Pascua. Han de mirarse como instrumentos para contagiar alegría y adornar fuera;  porque dentro no se necesita más que estar feliz, ya que Jesús resucitó para siempre. Solo así seremos portadores de la alegría de la Pascua.

Ora con la Palabra

 

Domingo 8 de diciembre: II de Adviento

 

Mt 3,1-12

“...después de mí viene uno con más poder que yo...”.

Lunes: Inmaculada Concepción de la Stma. Virgen María 
Gn 3,9-15.20 / Sal 98 (97) / Ef 1,3-6.11-12 / Lc 1,26-38

“...Alégrate, llena de gracia...”.

Martes:  Is 40,1-11 / Sal 96 (95) / Mt 18,12-14

“...no quieren que se pierda ni tan solo uno...”.

Miércoles:  Is 40,25-31 / Sal 103 (102) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Jueves: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América 
Eclo o Sir 24,23-31 / Sal 67 (66) / Lc 1,39-45

“...¡Bendita tú eres entre las mujeres...!”.

Viernes:  Is 48,17-19 / Sal 1 / Mt 11,16-19

“...la sabiduría de Dios no se equivoca...”.

Sábado:  Eclo o Sir 48,1-4.9-11 / Sal 80 (79) / Mt 17,10-13

“...harán sufrir al Hijo del Hombre”.

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