Familia-ABRAZO



La familia, como institución fundamental de la sociedad humana, no ha conocido una única confguración. Las condiciones económicas, sociales y culturales tienen una gran influencia en la formación de los diversos modelos de familia.La reflexión cristiana no puede desconocer la complejidad de las situaciones históricas y debe aportar los valores que Jesús propone para todas las relaciones interpersonales.

Si nos detenemos a contemplar una estampita de la Sagrada Familia de Nazaret, podemos soñar con un modelo de perfección que quizás esté muy lejos de nuestra experiencia personal.No obstante, una mirada atenta a las Escrituras nos hace aterrizar de estas ilusiones. La familia puede ser fuente de vida y alegría o motivo  de sufrimiento y división. Problemas que van desde el conflicto mortal entre Caín y Abel (Gen 4) hasta el engaño de Jacob a su hermano Esaú, con la complicidad de su madre Rebeca (Gen 27), revelan que los planes de Dios se realizan en medio de nuestra ambigüedad.

La historia de los antepasados de Jesús tampoco fue una realidad sin contradicciones. Una lectura atenta de la genealogía de Mateo (Mt 1) nos puede ofrecer algunas sorpresas. Es admirable ver cómo la salvación de Dios se abre paso gracias a la unión poco edifcante de  amar y Judá (Gen 38), gracias a Rajab, la prostituta (Jos 2) o a un rey sabio, pero opresivo e idólatra, como fue Salomón (1 Re 12, 4). El evangelista no deja dudas para que cada uno de nosotros, con su historia familiar a cuestas, pueda sentirse identifcado con la familia de Jesús sin ninguna vergüenza. El autor de la Carta a los Hebreos nos recordará más adelante que Jesús es un sumo sacerdote compasivo, sensible a nuestra debilidad, porque él mismo fue probado en todo, menos en el pecado (Heb 4, 14-16).

Ningún núcleo familiar es proyecto acabado o cerrado al futuro. Siempre es posible crecer en la comprensión, el perdón, el apoyo mutuo, la confanza y el respeto a la dignidad. Como señala el Papa Francisco en Amoris Laetitia: “Ninguna familia es una realidad celestial y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar” (AL, nº 325).

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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