P.-Mario-Delgado-Díaz


A la memoria del P. Mario Delgado Díaz, fallecido el 3 de mayo de 2018

Como los discípulos de Emaús, todavía andamos desorientados y nuestro pueblo habla de ti, sea en la cola del pan, o en el barrio. Sigue ardiendo nuestro corazón, fue en pascua tu partida y te decimos: ¡Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo!

Mi madre me enseñó a quererte y en poco tiempo supe que eras un hombre de Dios, tus gestos amables y las respuestas ante cada situación, hiciera evidente que sería tu amigo; fuiste el sacerdote de mi bautizo.

Durante mucho tiempo nos veíamos en celebraciones importantes de la iglesia, como ave de paso. Nostalgia y cercanía, nunca faltó tu sonrisa y aquellas palabras: “hijo escoge tu novia dentro de un jardín, la flor más bella te hará feliz”. Alguna que otra vez nos visitabas, sabías de física y matemática; siempre tenías un tema de conversación. Fuiste un cura de pueblo, ese era tu mejor nombre; de los de a pie, que cruzan el río para mojarse, esos que aman a cualquier precio.

Permitiste borrar esas barreras que existen entre un laico y un sacerdote; esa mano amiga secó lágrimas y confió en mí y en nosotros. ¡Qué mejor obra de la vida, que abrazarse a la razón y comprarse los problemas de otros! Eso salvó tu espíritu. La capacidad de trabajo dentro de ti hacía sembrar una planta y otra para ver lo bueno de cada instante.

Te quiero como un hijo quiere a su padre; en este mismo altar me regañaste porque no llegué a tiempo; seguí ayudando en misa y perdía la paciencia, pero volvía a vestirme dispuesto a buscar el “sí”, ese que tanto luchaste. Porque nunca perdiste la ternura y la lealtad, fue tu cariño más fuerte, te escapaste de cualquier muerte, porque los vivos mueren estando a salvo.

Por lo pronto, abro el compás porque cada vez que crezca una flor mi amigo aparece, y cada vez que el sol esconda sus rayos te veré.Sé que cuando llueva andarás sin miedo a la lluvia, ni a tus años, porque fuiste feliz en tu ministerio y nos enseñaste que la puerta de tu casa siempre va a estar abierta para encontrarnos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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