SantaLuciaWeb

El evangelio es la puerta para entrar en el camino de la verdad y de la vida, para comprender las bondades de nuestro Salvador, ese que siempre espera por nosotros incondicionalmente. Sus premisas son la oración, la adoración eucarística, la fe, el servicio y el testimonio.

La fe no es más que esa fuerza indestructible que necesitamos para vencer en tiempos de turbulencias, la prueba fundamental que los cristianos asimilamos: ¿cómo contribuye la fe a que personas con discapacidad, como es mi caso, alcancemos nuestro propósito en la vida?

Evidentemente ese hálito constituye el precepto fundamental para conseguir las metas que me propongo y me sigo proponiendo, así como para soportar las vicisitudes y las barreras humanas alimentadas por los prejuicios y la incomprensión. A veces dudo, pero ahí está, dispuesto a escucharnos, Jesús nuestro Señor. A Él, por medio de la oración, puedo pedir fuerza para no rendirme y rebasar las pruebas del camino. Cualquier dificultad me hace comprender que no hay mal que por bien no venga y que a veces tenemos que remontar momentos difíciles para crecer como seres humanos.

Desde que conocí a Dios en el año 2004, comenzando mi licenciatura en derecho, mi vida cambió para siempre. Gracias a Él pude afrontar todas las tormentas que se me presentaron, porque contaba con la ventaja invulnerable de tener a mi favor la fe. Por ello, quiero transmitir a todos los que sufren, tanto de cuerpo como de espíritu, a los que no han podido materializar sus sueños y a los jóvenes, que creen que todo está perdido y les queda poco por hacer en su cotidianidad, que se detengan y piensen en la gracia de poder contar con un Dios que nos ama y que los invita a jugar en el equipo de Jesús. Un Dios que incita a defender la vida, a luchar por lograr nuestros propósitos, a caminar por los senderos del bien común y de la fe, porque esa sí que mueve montañas. Y claro, nunca olvidemos que lo elemental es decidir creer, a pesar de lo negra que pueda ser la oscuridad.

Como maestro en leyes, les digo que la disposición legal más justa que existe es la ley de Dios; a esa nos debemos. Entonces, como la meta mayor, invito a todos los videntes a ayudar al prójimo y a perdonar setenta veces siete.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.