AbrazoWebLa justicia es elemento constitutivo y fundamental en el proceso del Perdón y Reconciliación. Sin embargo, implica también solidaridad y compasión, expresión más directa de la sabiduría. La cruz es la sabiduría de la compasión. Aunque sean elementos "irracionales", son fundamentales en el proceso del perdón y reconciliación, pues la razón no basta para explicar procesos tan complejos.

En la Biblia, Dios es compasivo, lento a la cólera y rico en misericordia. La historia de Caín es un gran ejemplo. Lo mismo la de José: vendido por sus hermanos, vence el rencor y nombra a su hijo Manasés, que significa "me ha hecho olvidar". En Lucas encontramos el mismo mensaje: "sean misericordiosos como su Padre celestial es misericordioso".

Elie Wiesel, ex-prisionero de un campo de concentración nazi y premio Nobel de la Paz, sugiere que la compasión se convierta en elemento importante de la sociedad. Sin ella no hay verdad y, por lo mismo, tampoco paz.

Si las personas y organizaciones no aprenden a perdonar, el resentimiento y la amenaza de guerra continuarán vigentes en la humanidad. Como subrayó H. Arendt, perdonar es liberarse de la irreversibilidad del pasado para poder hacer acuerdos y cancelar la impredictibilidad del futuro. Así, esos dos "impostores de la humanidad" quedan vencidos y se abre camino a un cambio radical en la cultura y la sociedad. En Guatemala, por ejemplo, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1996), recomendaba reformar el sistema judicial y el aparato de seguridad, reparar a las víctimas, exhumar los cementerios clandestinos y purgar las fuerzas armadas para promocionar la reconciliación y acabar con la impunidad.

Pero, más allá de la dimensión retributiva, buscamos la justicia restaurativa, que recupere la dignidad tanto de la víctima como del victimario, con lo cual se repara la sociedad toda. El acento ya no está en el crimen, sino en su efecto distorsionador en las relaciones. La sociedad actual se caracteriza más por la emoción que por la reflexión. Por eso busca las emociones fuertes que le ofrecen la criminalización y el subsecuente desahogo de sus "instintos" de venganza (retribución). En cambio, el paradigma de la justicia restaurativa apunta no al castigo, sino a la restauración de todos, víctimas y victimarios.

El profeta Amós diferencia entre dos conceptos de justicia en la tradición bíblica: mishpát y tsedaqá. El primero es la justicia aplicada por el juez (según el "derecho"), mientras que el segundo es la justicia aplicada por la persona justa, cargada de misericordia y comprensión. El Salmo 85 lo resume maravillosamente: "la verdad y la misericordia se encuentran, la justicia y la paz se abrazan."

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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