eucaristiaWebLos expertos coinciden en que hay cinco fases para llegar al perdón y la reconciliación: preparación, catarsis, decisión, acción y resultados.
La fase preparatoria crea un ambiente de seguridad, pues las víctimas normalmente sienten miedo. Música, ejercicios de relajación, danza, etc., ayudan a controlar ese miedo paralizante.

En la fase de catarsis, se ayuda a las víctimas a recobrar el respeto por sí mismas, y el autodominio. Deben interiorizar que revivir continuamente la ofensa es "reciclar" su "veneno". Hay que nombrar la ofensa para recuperar el dominio, y darle sentido al sufrimiento para recobrar la estructura moral y un renovado sentido de dirección en la vida. Un momento privilegiado es memorizar, contar la historia. Por algo la cultura judeo-cristiana es la cultura de la memoria. Esa recordación debe ser lo más viva posible, porque ayuda a la víctima a recobrar el control sobre su vida.

La fase de decisión introduce la "justicia restaurativa" hacia el ofensor. Se motiva a practicar el difícil ejercicio de la compasión, al rescatar la humanidad del ofensor, minimizada por la ofensa cometida.

La fase de la acción ayuda a la víctima a romper cadenas y volver a vivir con libertad y alegría. Es importante la reconexión intencional con la comunidad. Se hace un compromiso de renovación y vida nueva. La proyección hacia el futuro triunfa sobre la esclavitud del pasado, y entramos en la fase de los resultados, experimentados en la vida retomada con un nuevo horizonte.

Pero no hay verdadero proceso de perdón y reconciliación sin sus dos elementos constitutivos: la justicia y la verdad. La experiencia de Sudáfrica ha enseñado importantes lecciones. Primero, que el conocimiento de la verdad es fundamental para que las víctimas se abran a la reconciliación. Segundo, que las víctimas exigen justicia y reparación (aunque simbólica) por el mal causado. ¡"Perdón y reconciliación" no quiere decir impunidad! Al contrario, la verdad y la justicia son componentes estructurales del proceso. Los actos de reparación sirven para hacer duelo y ritualizar un cierre. Con la reparación, las víctimas reconstruyen su identidad y sentido de vida.

La reparación además perpetúa la memoria de la ofensa, para evitar su repetición. Más que el valor mismo de la reparación, lo que más cuenta es el rito acompañante. Con razón, en la tradición cristiana, la Eucaristía, un "rito de reparación", tiene importancia singular.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.