enojoVerdadSegún el psicólogo Worthington, las emociones relacionadas con "no perdonar" son rabia, miedo, odio, enojo, venganza. "No perdonar" es una emoción compleja: empieza con un miedo condicionante y sigue con la manipulación cognoscitiva del continuo pensar sobre el evento que reproduce el miedo. El recuerdo continuo tiene respuestas físicas inmediatas en los músculos faciales y corporales, vísceras, hormonas y en el flujo de sentimientos. "No perdonar", según Anna Freud, es un mecanismo de defensa. Lleva a la víctima a buscar control, pues asume la conducta violenta o amenazante del agresor y se transforma a sí misma de amenazada en amenazante, para ganar "autodominio" y "dignidad".

Según el psiquiatra Fitzgibbons, el enojo se asocia con un alto grado de tristeza, porque expresa el fracaso para satisfacer las necesidades básicas de amor, aprecio y justicia. Hay tres mecanismos básicos de reacción contra la rabia: la negación (consciente o inconsciente), la manifestación agresiva, y el perdón. En la niñez, negamos el enojo y nos quedamos con un "equipaje" inconsciente. El resultado es el deseo de venganza, que no disminuye hasta que esos sentimientos se aceptan y se desatan. Sin la decisión consciente de reconocimiento y abandono, el enojo sigue acumulándose para irrumpir en el futuro.

El psiquiatra A. Beck sostiene que los pensamientos son responsables de los sentimientos. Cuando se cultivan pensamientos de rabia y odio, igual serán los sentimientos y, por lo mismo, las acciones. La acumulación de esos pensamientos sigue modelos: homogeneización del otro ("todos ellos son malos"), deshumanización ("esas no son personas, sino cosas") y demonización ("los enemigos son la encarnación del Mal").
Normalmente las víctimas de violencia han sido alguna vez victimarios, y viceversa. Para sanar sus heridas, la psiquiatra J. Herman sugiere elementos operativos: crear ambiente seguro, contar la historia, hacer duelo y reconectarse. El proceso debe incluir elementos cognitivos, emocionales, conductuales y espirituales.

El proceso de Perdón y Reconciliación es "la voluntad para dejar de lado el derecho al resentimiento, al juicio negativo y a la conducta indiferente hacia uno mismo o hacia otro que nos ha injustamente ofendido, y más bien alimentar sentimientos de compasión y generosidad hacia uno mismo o hacia el ofensor". Con el Perdón no se anula el crimen, sino el efecto distorsionador de la relación con la víctima, para que no siga perjudicando su autoestima.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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