pazJesusWebAcabada la 2ª Guerra Mundial, Einstein afirmaba: "Hemos ganado la guerra, pero no la paz". Infelizmente, odios y deseos de venganza no desaparecieron, incluso en algunos casos se incrementaron. Las acciones militares o policiales pueden ser "útiles" para enfrentar los conflictos y la violencia, pero no son suficientes. Nos cuesta aceptarlo, pero la solución está en el corazón de las personas y pueblos, donde se originan las motivaciones profundas para optar por la violencia o por la paz.

En el siglo XX, más de 200 millones de personas, mayormente ciudadanos indefensos, fueron masacrados en guerras y conflictos políticos, religiosos y étnicos, sin mencionar las víctimas de la delincuencia. La violencia se hizo un hecho común no solo en los campos de guerra, sino también en nuestras calles y hogares. A pesar de los impresionantes logros en ciencia y tecnología y de los avances políticos y militares, no se ha podido encontrar aún un remedio efectivo contra la violencia, el odio y la venganza. ¿Cuál es la causa-raíz de tal tragedia? ¿Por qué la violencia parece aumentar en cantidad e intensidad?

 

"No hay futuro sin perdón y reconciliación", dijo con acierto Mons. Desmond Tutu. No basta con resolver militar o negociadamente los conflictos. Incluso con las más efectivas acciones policiales o los mejores acuerdos oficiales, la paz aún es frágil. ¡Y la paz es más que el silencio de los fusiles! ¡Paz es sanar el corazón! Es lograr la reconciliación entre víctimas y victimarios de tal modo que vuelvan a la vida humana, recobrando el significado de sus vidas, la confianza en sí mismos y su capacidad de vivir en sociedad.

 

El perdón y la reconciliación habían sido relegados al espacio de la religión, la teología y la ética personal, y así la humanidad por siglos se ha privado de una poderosa herramienta psicoterapéutica, social y espiritual para lograr paz estable y sostenible. En tiempos más recientes, el perdón y la reconciliación vienen ganando espacio en la política, la diplomacia y el esfuerzo por construir democracia, seguridad y convivencia.

 

Hablar de perdón y reconciliación como medios para la sanación de odios y deseos de venganza no significa olvidar que la cultura de la paz y prevención de la violencia exige otro ingrediente esencial: la justicia social, que incluye la urgencia de garantizar vida digna y progreso para todos los seres humanos. La seguridad, la convivencia y la paz no son posibles si todavía hay personas cuya dignidad no es reconocida, respetada y protegida.

 

Pero hay que recuperar la práctica del perdón y la reconciliación como elementos indispensables en la construcción de una cultura de paz.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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