Martí

 

José Martí, humanista por excelencia, imbuido de las ideas libertarias y democráticas, analizó las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años, reorganizó las fuerzas y trazó la ruta hacia una república independiente. Esta fue concebida como estado de igualdad de derecho para todo nacido en Cuba, donde cada cubano fuera enteramente libre; aspiración que condensó en un ideal supremo: “Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

De ideas clarividentes, fe profunda y férrea convicción, Martí asumió ese magno ideal como guía de su conducta, consagrada a la patria. En esta concepción, la vida no termina con la muerte, como podemos ver en los siguientes fragmentos:

“La vida no alcanza para alcanzar la patria y la libertad”;

“(Es) venturoso egoísta el que vive y muere en pro de una alta idea”;

“La muerte no es verdad si se ha cumplido bien la obra de la vida. Morir es lo mismo que vivir, si se ha hecho lo que se debe”. Para el apóstol, morir es vivir, es sembrar. Consideraba a los muertos como semillas. Morir bien es continuar viviendo.

Solo dotado de tan profunda fe en sus convicciones podía, como lo hizo, enfrentar duros reveses sin sufrir menoscabo en su empresa.Tres ejemplos bastan para demostrarlo:

- Al distanciarse del Plan Gómez-Maceo en 1884, escribió al Generalísimo: “Pero hay algo que está por encima de toda la simpatía personal que usted pueda inspirarme (...) y es mi determinación de no contribuir en un ápice, por amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta”.

- El 10 de octubre de 1890 expresó: “El político de razón es vencido, en los tiempos de acción, por el político de acción; vencido y despreciado, o usado como mero instrumento y cómplice, a menos que, a la hora de montar, no se eche la razón al frente, y monte. ¡La razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería!Y morir…”.

Conociendo su trascendental misión, su apasionado afán de servicio y sacrifcio y su concepción de la muerte, la caída el 19 de mayo en Dos Ríos no podía ser sorpresa, era su destino presentido y prefgurado; semejante a la misión terrenal de Jesús desde que llegó a Galilea anunciando la nueva de Dios hasta su crucifxión en Jerusalén.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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