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El nuevo año de 2020, bella cifra, nos llena de esperanzas. Porque es condición de lo nuevo traérnoslas. Vemos cómo avanza el siglo xxi, y cómo ya es pasado una quinta parte de él. Me dijo un sacerdote: “El año nuevo siempre trae implícito algo de esperanza para lo que se inicia en el tiempo. Quizás haya personas que sientan o piensen que no hay lugar para lo nuevo, entendiendo lo nuevo no en sentido cronológico (lo más reciente), sino en el sentido de lo diferente, lo sorprendente, lo anhelado.” Cierto, lo nuevo no es solo lo novísimo, lo que está de moda, el acontecimiento noticioso de ahora mismo, sino también todo aquello que nos brinda esperanza.

Siento el deseo de que sanen quienes están enfermos; se cumplirán gratos hechos esperados, viviremos en un universo de paz porque un mundo mejor es posible… Todo esto es esperanza y es fe. La esperanza nos abre el camino del amor. Y
con él se aleja todo derrotismo. El pesimismo que se empoza en el alma se tritura como grano entre piedras de molino.

El amor no es una teoría sino una práctica. La praxis del amor es la solidaridad, la caridad, el afecto que puede radicar en la amistad, la unión erótica de los que se aman, la alegría flial. Sin amor la fe lo alcanza los hondos espacios del alma. El amor pide entrega: siéntelo, practícalo. La Buena Nueva del amor es la gran novedad que cada año nos llena de esperanzas.

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Él nos necesita y solicita las presencias y las ausencias, las cercanías y las distancias. Él nos hace buenos, y ya esa es la manera esencial de practicarlo. Abrirle el pecho nos transforma en menos egoístas. Ateos y creyentes mejoran su ser en el ritmo del amor, pero, ¿cómo puede llamarse ateo alguien que entrañablemente ama?

El nuevo año fecunda la esperanza, y la esperanza legítima se asienta en el amor. Es la esperanza del bien y de la belleza la que nos hace cambiar la vida hacia un destino fraterno, amable, cada vez mejor. Hermosa vibración de poesía expresó el Indio Naborí cuando nos dijo: “¡Qué palabras sin sonido / hay en tu silencio! ¡Amor!


 

Ora con la Palabra

 

Domingo 5 de abril: Domingo de Ramos

 

Mt 26,14 al 27,66

“El Hijo del Hombre se va, como dicen las Escrituras...”.

Lunes:  Is 42, 1-7 / Sal 27 (26) / Jn 12,1-11

“...le ungió los pies a Jesús...”.

Martes:  Is 49,1-6 / Sal 71 (70) / Jn 13,21-33.36-38

“...uno de ustedes me va a entregar”.

Miércoles:  Is 50,4-9 / Sal 69 (68) / Mt 26,14-25

“...Mi hora se acerca...”.

Jueves Santo:  Ex 12,1-8.11-14 / Sal 116 (114-115) / 1 Co 11,23-26 / Jn 13,1-15

“...se puso a lavar los pies de los discípulos...”.

Viernes Santo en la Pasión del Señor:
Is 52,13 al 53,12 / Sal 31 (30) / Hb 4,14-16;5,7-9 / Jn 18,1 al 19,42

“...Todo está cumplido”.

Sábado Santo en Pasión del Señor:
Gn 1,1 al 2,2 / Sal 104 (103) / Ex 14,15 al 15,1 /Interlec. Ex 15 /
Is 54,5-14 / Sal 30 (29) / Rm 6,3-11 / Sal 118 (117) / Mt 28,1-10

“No está aquí, pues ha resucitado...”.

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