Marti-y-María-Mantilla


José Martí fue un hombre cumbre y sus dones lo convierten en referente. Ser como él puede llegar a ser imposible, pero intentarlo, con seguridad nos mejora.

Patriota en primerísimo lugar, fue el Apóstol un ser virtuoso. Su estatura cívica y moral encaja plenamente en una persona que supo combinar con armonía los más altos deberes con la sencillez de un hombre común. Amar era su prioridad, y como amó a Cuba, así lo hizo con la gente querida que lo rodeó.

Vivió en tierra ajena y fue difícil, pero también cultivó grandes afectos, quizás ninguno tan hondo como el de la pequeña María Mantilla, hija de Carmen, la mujer que, junto a su familia, le dio albergue.

Las cartas de Pepe a María son una joya de amor, templanza, conciencia y dignidad; consejos salidos de un adulto que busca la felicidad, la entereza de una niña que se enfrenta al mundo y necesita sabiduría y pie firme.

El siglo XIX era diferente al nuestro, pero los valores humanos son eternos y en Martí estaban a flor de piel. Ese es el hombre que dice a María: “¿Piensa en el trabajo, libre y virtuoso, para que la deseen los hombres buenos, para que la respeten los malos, y para no tener que vender la libertad de su corazón y su hermosura por la mesa y por el vestido?”. Su interés por la cultura lo expresa al decirle que “es imposible entender una ópera bien, o la romanza de Hildegonda, por ejemplo, si no se conocen los sucesos de la historia que la ópera cuenta, y si no se sabe quién es Hildegonda, y dónde y cuándo vivió, y qué hizo”; también se ocupa del alma y le da su amor con frases como “¿Y cómo me doblo yo, y me encojo bien, y voy dentro de esta carta, a darte un abrazo?”.

En sus textos siempre aparece el bien como prioridad: “Le hablé de ti en el camino a una guajirita que sabe leer letra de pluma […] Ahora le llevo de regalo un libro: se lo llevo en tu nombre. Haz tú como yo: haz algo bueno cada día en nombre mío”. Le habla de rectitud y le recomienda: “cuando mires dentro de ti, y de lo que haces, te encuentres como la tierra por la mañana, bañada de luz. Siéntete limpia y ligera, como la luz”. También le advierte de la banalidad de las apariencias vacías: “Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas”.

Leer a José Martí es, además de inundarse de amor por Cuba, navegar entre sabias y hermosas palabras que no dejan tema sin tocar. Uno de los más bellos capítulos de su obra son las cartas a su querida María Mantilla, llenas de valiosísimas pautas para una vida honorable.

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.