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A pesar de la distancia que nos separa de aquel hecho, y tanta información de que disponemos, hay cada vez más datos que no concuerdan. Sobre todo, hay cosas incomprensibles o absurdas. Nadie vio nunca que esos muchachos causaran destrozos en el cementerio del Obispo Espada o en ningún nicho de un supuesto “patriota”, no importa de quién fuera. Lo único que consta es que tres muchachos jugaron con el carretón que se usaba para trasladar los cadáveres y uno arrancó una flor del jardín: lo normal en estudiantes, en su mayoría adolescentes, que esperan la llegada del profesor de Anatomía. Era el viernes 24 de noviembre de 1871 en la calle San Lázaro, entre Aramburu y Hospital, cerca de aquel desaparecido cementerio.

Los estudiantes a quienes denunció como agitadores Vicente Cobas, guardia del cementerio, eran Anacleto Bermúdez González (20 años), Ángel Laborda Perera (17 años), José de Marcos Medina (20 años), Juan Pascual Rodríguez Pérez (21 años) y Alonso Álvarez de la Campa (16 años). Pero los voluntarios españoles, obsesionados con lo que podía ser un acto más de la reciente guerra de los diez años, buscaron el sábado 25 con el gobernador a los 45 estudiantes de 1ro. de Anatomía Descriptiva de la Universidad. Se inició un juicio sumario con gritos de “¡Viva España!” y “¡Traidores!”. El defensor de oficio, Federico Capdevila, se negó a firmar una sentencia injusta, sobre todo por tratarse solo de unos niños.

Se buscó a otro abogado propicio, y entre los presos se escogieron tres más al azar, que se juntaron a los cinco supuestos revoltosos del cementerio. Eran Carlos Augusto de la Torre Madrigal (20 años), Eladio González Toledo (20 años) y Carlos Verdugo Martínez (17 años), los dos primeros recién graduados del Colegio de Belén. Entre los demás presos, cinco también procedían del colegio jesuita: Guillermo del Cristo y del Cristo, José Ramírez Tovar, Carlos Rodríguez-Mena Álvarez, Alfredo de la Torre Madrigal y Pedro de la Torre Núñez. Uno solo de los acusados del confuso acto del cementerio, Octavio Justo Smith Guenard (14 años), también graduado de Belén, se salvó por intervención del rector del colegio y por ser hijo de norteamericanos.

La increíble y lamentable ejecución de los ocho jóvenes mártires se llevó a cabo a la una de la tarde del lunes 27 de noviembre, al costado norte de la cárcel de la Plaza de la Punta.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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