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Al terminar la I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Río de Janeiro, en 1955, los obispos pidieron a Pío XII la constitución del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), que agruparía a los obispos de Latinoamérica y el Caribe.

La II Conferencia del CELAM, llamada “Medellín” por la ciudad colombiana en que se celebró, empezó a gestarse en el otoño de 1965 cuando el Concilio Vaticano II estaba a días de clausurarse. Entonces, Pablo VI reunió a los obispos de la directiva y equipos del CELAM que participaban en el concilio y los exhortó a sensibilizarse y a asumir una visión crítica frente a los problemas que agitaban a América Latina como un requerimiento indispensable para la acción pastoral de la Iglesia en esas regiones. Del 24 de agosto al 6 de septiembre de 1968, con el tema “La presencia de la Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Vaticano II”, sesionó “Medellín” marcando un antes y un después.

En principio, la idea de los promotores de “Medellín” era poner al día a la Iglesia latinoamericana a la luz del Concilio Vaticano II, pero el evento y los textos irían más allá. En efecto, no solo se pretendió ajustar la vida de las iglesias a los cambios conciliares (empresa que aún constituye una tarea pendiente), sino que dicho evento fue también la oportunidad para esbozar el rostro concreto que debería asumir la Iglesia en América Latina para ser efectivamente “signo e instrumento” de salvación, así como para insertarse como pieza fundamental en los procesos de cambio social que experimentaba en esa época el continente.

En “Medellín” confluyeron inquietudes y propuestas del episcopado, laicos, sacerdotes y religiosos interpelados por la hiriente realidad de marginación y pobreza de sus pueblos, por la aparición de nuevas experiencias eclesiales como las nacientes Comunidades Eclesiales de Base (CEB) y por el activismo de cristianos agrupados en los diferentes movimientos de Acción Católica.

La salvación como liberación en la historia, la sacramentalidad de la Iglesia desde la pobreza, y su compromiso total con los pobres y marginados fueron referencias sistemáticas de “Medellín”. Estas opciones y otros temas, como el de la dimensión política de la fe y la relación entre desarrollo y salvación, serían las credenciales para su reconocimiento, recuerdo e inspiración en la andadura de la Iglesia latinoamericana y caribeña.

La reflexión teológica sobre la Iglesia (eclesiología) latinoamericana ha tenido el mérito de hacerle abrir los ojos a la Iglesia universal sobre la gravedad del problema de la injusticia y la pobreza, y sobre la centralidad evangélica de los pobres. La Iglesia de hoy comienza a darse cuenta de ello de forma nueva; por eso Juan Pablo II, en Sollicitudo Rei Socialis, llega a decir: “La Iglesia, en virtud de su compromiso evangélico, se siente llamada a estar junto a las multitudes pobres” (SRS 39).

Agradezcamos al Señor de la Historia por el 50ª aniversario de “Medellín” y su inspirador legado.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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