cespedesWebCuando enterraban los restos del obispo Espada en 1832, decía Martí, los universitarios se adueñaron del cadáver para entrarlo en sus hombros al cementerio. En la década de 1880, el obispo de La Habana, Manuel Santander, se quejaba: “no me atrevo a caminar por la calle para no exponerme a los insultos del pueblo.” Lejos quedaba el siglo de oro del catolicismo cubano, desde la llegada del obispo Compostela (1687) hasta el fallecimiento del obispo Espada (1832), con un clero mayoritariamente nacido y formado en Cuba.

Cinco factores hirieron al catolicismo de Cuba. Primero, el auge de la producción azucarera, tras la rebelión en Haití en 1791, que trajo más esclavos en 5 años que en tres siglos. A mediados del siglo XIX, la sociedad cubana contaba con una mitad de su población compuesta por africanos y descendientes suyos, que veían al catolicismo como la religión de sus amos.

Segundo, la Iglesia católica en España se radicalizó en su conservadurismo e hispanismo. El catolicismo fue usado por conservadores, como Fernando VII, para reprimir a los liberales. El catolicismo integrista fue el alma de las rebeliones carlistas contra los gobiernos liberales (1833-1840; 1860; 1872-1876), que despojaron de sus posesiones a la Iglesia, cerraron los noviciados y expulsaron a las órdenes religiosas de España y Cuba. En el siglo XIX, Cuba se vio sin obispo, ni religiosos frecuentemente. Apenas unos pocos jóvenes cubanos entraron al clero diocesano. Sus formadores, con sueldos pagados por el gobierno español, participaban del más rancio conservadurismo e hispanismo.

Tercero, ese hispanismo se comportaba despóticamente. Perdida América, España proveyó a los capitanes generales en Cuba de “facultades omnímodas” desde 1825. Vives y sus sucesores gobernaron autorizados para desactivar cualquier ley que debilitara el poder español sobre la Isla.

Cuarto, desde 1851, la jerarquía y el clero español se empecinaron en mostrar que el catolicismo, y no el liberalismo, era la única manera de garantizar el bienestar de España.
Quinto, las luchas independentistas cubanas fueron presentadas a los obispos como fruto de conspiraciones masónicas en odio a la católica España. Santander repitió estas ideas en sus desafortunadas pastorales. León XIII, tan solidario de los obreros, vio en la gesta cubana del 1895 una amenaza contra la monarquía española, pieza clave en su intento por obligar al gobierno italiano a que Roma le fuera devuelta.

Un grupo de preclaros sacerdotes diocesanos cubanos padeció en las dos guerras por ser independentista. Pasaron de veinte los censurados, los apresados y los desterrados a Fernando Poo, El P. Guillermo González Arocha, como el P. Desiderio Mesnier prestaron servicios a Maceo y Calixto García respectivamente, mas el P. Francisco Esquembre fue fusilado el 30 abril de 1869.
Descalificados por la Iglesia oficial y desconsiderados por el gobierno interventor americano, un grupo de mambises asistió a una misa el 8 de septiembre de 1898, presidida por el P. Desiderio Mesnier en el santuario del Cobre, expresión de su probada fidelidad a la fe y a la patria.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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