frankWebMuchas veces se construyen las imágenes de los hombres que se dedicaron a la política o a luchar por la libertad de nuestro país sin tener en cuenta pequeños detalles que constituyeron grandes realidades en sus vidas. Adentrarse en la búsqueda de estas experiencias en su historia personal resulta revelador para cualquier ser humano sensible. Esa fue la impresión que engrandeció mi espíritu cuando me adentré en la historia de Frank País García, un joven cubano que nació en un hogar cristiano bautista el 7 de diciembre de 1937, hijo del Rev. Francisco País y Rosario García.

De sus padres conoció la propuesta de Jesús de Nazaret, la radicalidad de su seguimiento y la capacidad de negarse al bien propio para trabajar por el bienestar comunitario. En este hogar creció el niño hasta la muerte del padre, hecho que llevó a la familia a una situación de precariedad económica. Ante esta nueva situación, doña Rosario estuvo siempre firme como una mujer de fe.

A los trece años, Frank País recibió su bautismo. El joven demostró numerosas dotes intelectuales, como la oratoria, por lo que muchos de sus hermanos de congregación pensaron que optaría por la carrera pastoral. En cambio, se enfocó en la actividad pedagógica al estudiar en la Escuela Normal de Santiago de Cuba y después ejercer como profesor en el colegio de la Iglesia Bautista, donde su padre había sido pastor.

Una de sus grandes pasiones eran los libros de historia y de aviación, la enseñanza y el liderazgo religioso. De aquí nació su vocación política para transformar Cuba, sumergida en la dictadura de Fulgencio Batista. Para ello dejó su trabajo como maestro, debido a que sentía, por encima de todo, el llamado de la patria. Siempre combinó su puesto de organista en su iglesia con el papel de revolucionario.

La fe de este líder político tenía su base en el Nuevo Testamento; esto nos induce a una cuestión: ¿cómo un hombre de profunda espiritualidad cristiana podía optar por un enfrentamiento violento? Esta aseveración debe ser entendida a la luz del contexto histórico cubano de entonces, un país que vivía bajo una dictadura y necesitaba profundos cambios políticos. Su respuesta para transformar el país nacía del impulso evangélico de no callar la injusticia. Creo que esta idea es la que mejor ayuda a entender la radicalidad de sus actos.

Al adentrarnos en la vida de este joven, a quien la muerte llamó el 30 de julio de 1957, pensamos cuán valiosa hubiera sido su presencia para la evolución de la nación y para la sana convivencia de las distintas religiones e ideologías en el país. Sin embargo, esta idea se reduce a la especulación en razón de su precipitada muerte. Mas su ejemplo vive en muchos cubanos que amamos nuestra patria y cultura por encima de diferentes matices ideológicos. El amor a la patria, tal como Frank País nos enseñó, nace de la comprensión del otro.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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