sequiaWebA lo largo de la historia de nuestro planeta Tierra, las sequías, y también las inundaciones, han ocurrido en diferentes zonas y distintos momentos. Son fenómenos completamente naturales que se producen ocasionados por condiciones atmosféricas diversas.

Las inundaciones ocurren por sistemas, como áreas de baja presión intensa, que producen cantidades importantes de lluvias. En este caso, hablamos de un desastre que ocurre con mucha rapidez y que pone en peligro la vida humana.

La sequía, o déficit de lluvia para un área dada, es un fenómeno distinto. Se inicia muy lentamente, alcanza una cúspide, y después esas condiciones van desapareciendo. Es también un desastre por sus consecuencias, pero no tiene la velocidad de desarrollo de otras catástrofes. La condición meteorológica general para que se produzca una sequía, que puede tener diferentes clasificaciones, sea sequía meteorológica, agrícola o hidrológica, es la persistencia de anomalías en la circulación atmosférica, usualmente en forma de zonas de alta presión que ocasionan estabilidad, con un aire seco que desciende desde lo alto.

Conocemos que existe actualmente una gran sequía, no sólo en Cuba, sino en casi toda la porción norte del mar Caribe. Y añado un detalle adicional: en los últimos 30 a 40 años la frecuencia con que se establecen estas condiciones se ha incrementado, también la severidad y duración de estos eventos. Algo está cambiando, y ese algo está relacionado con el calentamiento global en el planeta ocasionado por la mano del hombre.

En la historia del planeta Tierra han ocurrido cambios climáticos por causas naturales. En el caso actual, la opinión de los mejores científicos del mundo, reunidos en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), es que este fenómeno se debe al incremento del CO2 y otros gases llamados de Efecto Invernadero por la acción del hombre, desde que comenzó la Revolución Industrial a fines del siglo XVIII hasta la fecha. Dichos gases tienen la propiedad de reflejar hacia la atmósfera el calor que emite la Tierra como consecuencia de la luz que le llega del Sol y ejercen así un efecto acumulativo de la temperatura en la atmósfera. En consecuencia se pueden producir alteraciones como ciclones tropicales más intensos, cambios en los patrones de lluvias, elevación del nivel del mar, inundaciones, y también sequías más frecuentes, severas y de mayor duración.

A finales del siglo XIX el gran sabio jesuita, P. Benito Viñes SJ, decía: "año de ciclones, año de bendiciones", y lo decía porque usualmente una sequía terminaba con la lluvia de un sistema ciclónico tropical, aunque débil, ya que los huracanes intensos son otra cosa y más temible.

En las islas, el agua sólo llega de las nubes, no hay otras fuentes como glaciares o ríos caudalosos. Por tanto, lo que siempre debemos hacer es ahorrar el agua, un recurso que, por común, no deja de ser muy valioso, vital.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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