donaciónOrganosWebEl desarrollo de la ciencia y la tecnología en las últimas décadas ha permitido el advenimiento de novedosos tratamientos que han sobrepasado los límites alcanzados en la cura de diversas enfermedades. Dentro de estas innovaciones podemos incluir las técnicas de trasplante y donación de órganos.

Nos preguntamos: ¿está permitido ir más allá de los límites en el servicio de la vida?, ¿hay límites puestos por Dios o no existen? Surge así un problema ético dado por múltiples factores que tocan la realidad humana y la presencia de leyes en las sociedades que defienden derechos relacionados con los donantes (su consentimiento voluntario), los receptores (aceptación) y procedimientos utilizados (criterios de donación, cuidados de la equidad, no al tráfico de órganos y a las donaciones por negocio), entre otros. Esta problemática debe plantearse y orientarse a crear condiciones de justicia social, que permitan favorecer a todos por igual.

La capacidad de dar la vida es un don del Creador y es maravilloso porque pone en manos del hombre el mismo poder creador de Dios. Solo cuando el hombre capta la grandeza y la belleza de tan gran regalo puede realizarlo de manera justa y humana.

La persona creada por el amor divino tiene entonces el deber y la posibilidad de volcar su amor en la entrega a los demás. Es por ello que el amor verdadero se realiza solamente en "el hombre interior". Así nos lo dice San Juan Pablo II. Son fuerzas de origen espiritual, que deciden la estatura moral y la hacen capaz de realizar el amor hermoso y altruista, que considera y valora a la persona humana como un gran tesoro.

En el Convenio Internacional de Trasplantes, celebrado en junio de 1991, San Juan Pablo II dijo: "Esta forma de tratamiento es inseparable de un acto humano de donación. En efecto, el trasplante presupone una decisión anterior, explícita, libre y consciente de parte del donador o de alguien que legítimamente lo represente, generalmente de los parientes más cercanos. Es una decisión de ofrecer sin ninguna recompensa una parte del cuerpo de alguien a favor de la salud y el bienestar de otra persona. En este sentido, el acto médico del trasplante hace posible el acto de oblación del donador, aquel don sincero de sí mismo que expresa nuestra llamada esencial al amor y a la comunión".

El progreso de las ciencias biológicas ha hecho posible a las personas proyectar más allá de la muerte su vocación de amor. En forma análoga al misterio pascual de Cristo, al morir la muerte es en cierto sentido vencida y es restituida la vida. Siguiendo este camino podemos expresar que: el acto de donación de órganos es un acto de amor y de misericordia.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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