arbolWebLa Navidad ha sido una festividad cristiana tradicional, cubana. Antes del 1º de enero de 1959, la familia criolla se solía reunir en la noche del 24 de diciembre a celebrar la ¨Noche Buena¨. Después de la cena (cerdo asado, arroz blanco, frijoles negros, yuca con mojo y postre con turrones y golosinas, muchos iban a un templo cercano a la Misa del Gallo. En un rincón de la sala se ponía un arbolito de navidad y un pequeño nacimiento. Los niños esperaban regalos, que se les entregarían al día siguiente, 25 de diciembre, día del nacimiento de Jesús. En los últimos años el comercio había introducido a Santa Claus, un anciano grueso con un gran saco lleno de regalos.

A la Navidad le sucedía el fin de año, fiesta más bien pagana, con bailes; se comía doce uvas a las doce de la noche y se brindaba con sidra. Los niños esperaban el día de los Reyes, el 6 de enero, donde recibían regalos según su comportamiento y las posibilidades de sus padres.

En 1969 las fiestas navideñas fueron suspendidas oficialmente. Se iniciaba la zafra de los diez millones. El gobierno revolucionario suprimió todas las fiestas tradicionales, días no laborables. Ese año se llamó: "Año del esfuerzo decisivo".

La Conferencia Episcopal de Cuba, con motivo del mensaje navideño, expresó: «Ese esfuerzo abnegado que realiza nuestro pueblo, nosotros, como cristianos, debemos asociarlo al sacrificio del Señor, siendo nuestra mejor ofrenda al conmemorar su nacimiento entre los hombres, uniéndonos a Él, tanto a través de la misa de ese día, como por medio del esfuerzo personal de la vida diaria para aquellos que no puedan participar en ella. [24 de diciembre 1969, con la firma del presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, Mons. Evelio Díaz (1902-1984)].

La suspensión se mantuvo hasta la primera visita de un pontífice católico a Cuba, Juan Pablo II, en enero de 1998, quien solicitó a las autoridades que la Navidad volviera a ser día no laborable.
El retorno de la Navidad como día feriado, posibilitó que muchos cubanos asistieran a misa. Para las generaciones nacidas después de la suspensión constituyó algo nuevo y el hecho se enmarcó en una nueva etapa Iglesia-Estado.

De forma paulatina fueron reapareciendo en hoteles y tiendas los árboles navideños y en muchas casas los tradicionales nacimientos. Hay estudios sociológicos que registraron un incremento de la práctica religiosa. Algunos emigrados cubanos comenzarían a visitar la isla por esa fecha para reencuentros familiares, incluso visitando sus antiguas parroquias. La Navidad volvería a insertarse en la tradición popular, ahora vivida por nuevas generaciones con nuevas formas de interpretación de la fecha. Poco a poco, muchos de los que habían dejado de concurrir a los templos retornarían y algunos jóvenes lo harían por primera vez. En cierta forma nacía una nueva Noche Buena, quizás más austera y para algunos más cristiana, despojada del clima comercial, que la había envuelto en las décadas anteriores al triunfo revolucionario.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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