El-Papa-enuncia-quince-enfeLa parresía es un don del Espíritu que permite proclamar con seguridad y audacia aquello en lo que se cree. La Escritura está llena de este modo de proceder libre, desde el profeta Natán que puso en evidencia el pecado del rey David (Cf. 2 Sm. 12, 1-9), pasando por el mismo Jesús que llamó zorro a Herodes (Cf. Lc. 13, 32), hasta el apóstol Pablo que no dudó en enfrentar a Pedro en Antioquía cuando este rechazaba comer con los cristianos que no eran judíos (Cf. Gál. 2, 11-14).

En una muestra reciente de parresía evangélica, el papa Francisco describió quince enfermedades "probables" que podían aquejar a los miembros de la Curia Romana. Como contraste a estos pecados utilizó después un tono muy distinto en el encuentro con empleados de servicio del Vaticano, a los que pidió perdón por sus errores y los de sus colaboradores. Este catálogo de enfermedades puede ser útil como examen de conciencia para cada cristiano y en especial para los agentes de pastoral que tienen a su cargo el cuidado del Pueblo de Dios.

La primera enfermedad que denuncia el Papa es la de sentirse indispensable. A estos personajes con complejo de elegidos les recomendó darse una vuelta por algún cementerio y leer epitafios de personas aparentemente insustituibles. La segunda patología es la del exceso de trabajo que olvida el descanso para la recarga física y espiritual. La tercera enfermedad es la de la rigidez e insensibilidad de los que poco a poco se van convirtiendo en máquinas en vez de permanecer como hombres de Dios. La cuarta y la quinta son la excesiva planificación que acaba encerrando la libertad del Espíritu y la de una mala coordinación que imposibilita el trabajo en equipo.

La sexta enfermedad, no exclusiva de sacerdotes o religiosas, es la del Alzheimer espiritual. Consiste en el olvido del encuentro personal con el Señor que degenera en una vida sustentada sobre caprichos y manías convertidos en ídolos. La séptima es la rivalidad y la vanagloria de los que hacen de los colores de la ropa y las medallas los objetivos de sus vidas.

No se anduvo por las ramas el obispo de Roma al poner el dedo en las llagas de sus colaboradores. De las restantes ocho enfermedades hablaremos en el próximo artículo, mientras tanto, no haría mal volver a las siete primeras y reconocer si en alguna medida hemos sido infectados por estas epidemias, para aplicar el remedio oportuno. Al que le sirva el sayo...

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

Otras noticias

 

Suscripción al boletín