Mons.-Pérez-Serantes

En la histórica ciudad gallega de Tuy (Pontevedra, España) vio la luz Enrique Pérez Serantes el 29 de noviembre de 1883. Fue enviado a estudiar, en 1897, al Seminario Conciliar de San Fernando de Orense. Embarcó para Cuba en mayo de 1901. En La Habana trabajó en el Observatorio Meteorológico del colegio jesuita de Belén. En 1903, el arzobispo Francisco de Paula y Barnada lo envía a estudiar a la Universidad Gregoriana de Roma. Sus compañeros le pusieron el sobrenombre de Coloso por su altura y corpulencia.

Se doctoró brillantemente en Filosofía, Teología y Derecho Canónico. De regreso, es ordenado sacerdote el 11 de septiembre de 1910 por Mons. Pedro González Estrada. Su temprana preocupación social lo llevó a fundar El Faro, periódico para los trabajadores portuarios. En diferentes publicaciones escribió sobre cuestiones obreras, los derechos de la mujer, la pena de muerte, los católicos y la guerra. Fue profesor del seminario hasta enero de 1916, en que fue nombrado por fray Valentín Zubizarreta, obispo de Camagüey y  administrador apostólico de Cienfuegos, como Vicario general y Provisor de esta diócesis y luego, gobernador eclesiástico. Armonizó siempre este cargo con la atención personal de capellanías en barrios cienfuegueros.

Nombrado obispo de Camagüey el 24 de febrero de 1922, escogió como lema episcopal “Hágase Tu Voluntad”. Pronto se convirtió en uno de los más extraordinarios misioneros de la Iglesia cubana. Misionaba personalmente, incluso a caballo, en todas las parroquias. Promovió los grupos de la Juventud de Acción Católica. Trajo a varias congregaciones religiosas para atender parroquias y abrir colegios. El 7 de enero de 1949 es elegido Arzobispo de Santiago de Cuba. Su programa pastoral se resumía en: preferencia por los pobres, justicia social y recristianización. Fue grande su preocupación por el seminario, las vocaciones y los sacerdotes.

Luego del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, consigue autorización del comandante militar de Oriente para buscar y consignar vivos a los rebeldes fugitivos. Un análisis objetivo de la información al respecto (documentos, prensa, testimonios) permite comprobar que su mediación fue decisiva para preservar la vida de todos los rebeldes hechos prisioneros.

Durante la lucha insurreccional (1957-58), su gestión estuvo encaminada a tratar de conseguir la conciliación entre las partes y a contener el derramamiento de sangre. Su postura, reflejada en sus cartas pastorales y circulares, luego del triunfo revolucionario, en medio de una compleja polarización ideológica, pasó de un respaldo inicial al proceso a una confrontación, consecuente con la radicalización del mismo hacia el comunismo.

Celebró la Semana Santa de 1968 en la Parroquia San Isidoro de Holguín y, al regresar a Santiago, sufrió un infarto. El 19 de abril preguntó a la religiosa que lo cuidaba, Hna. Serafina, qué día era. Al responderle “Jueves de Pascua”, el Arzobispo afirmó: “Hoy es mi Pascua”. Con un impresionante sepelio multitudinario despedía Santiago a su Coloso Pastor, “obispo de obispos”, hombre de pueblo, pilar de la Iglesia y de Cuba.

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

Otras noticias

 

Suscripción al boletín