pjiWebEl trajín cotidiano nos devora constantemente. Las múltiples actividades, las preocupaciones, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, los estudios y la familia marcan un ritmo de vida acelerado. En la actualidad, los jóvenes se enfrentan a esta realidad que deja en ellos una sensación de incertidumbre; incluso, ante esta situación, algunos pueden experimentar pérdida de sentido en su existencia.

La pastoral juvenil ignaciana tiene como objetivo acompañar a los jóvenes en medio de esa realidad, un acompañamiento para decidir mejor sus opciones de vida. Un joven marcado por la fe cristiana, puede “descubrir a Dios en todas las cosas” a través de una comunidad juvenil donde tenga diferentes experiencias como compartir comunitario, oración personal, retiros en silencio, acompañamiento espiritual y servicio a la comunidad.

El sentido de pertenencia a una comunidad religiosa le da al joven la oportunidad de compartir con otros su propia experiencia de fe, así la suya se fortalece a partir de la de otros. La oración personal a través de los retiros en silencio es una herramienta que le permite al joven tener una mirada profunda ante una realidad dinámica que, en ocasiones, resulta ensordecedora. El acompañamiento espiritual es un espacio donde el joven puede compartir sus inquietudes de fe con alguien de confianza que ha experimentado los mismos miedos, angustias, inquietudes y alegrías. El servicio comunitario permite al joven acercarse a un problema cercano del contexto social; gracias a ello, el joven expande su visión a un horizonte más amplio, donde sus problemas no son los únicos y su sentido de pertenencia a una sociedad se da desde la mirada cristiana de la realidad.  
 
En México, la pastoral juvenil ignaciana, organizada por jesuitas y laicos comprometidos, ha tenido muchos frutos. Estas experiencias han ayudado a muchos jóvenes; algunos de ellos han expresado que, gracias a su pertenencia a los grupos juveniles ignacianos, han profundizado en su fe; además, esto les ha permitido crecer como personas al servicio de los más necesitados. A través de su crecimiento espiritual y humano, el joven se siente parte de una Iglesia más amplia, donde la fe se comparte con otros que también han experimentado el abrazo amoroso de Dios Padre a través de su pueblo necesitado de amor y compresión.

Actualmente en Cuba la pastoral juvenil ignaciana se encuentra en una etapa de transición: de la germinación hacia el florecimiento. En La Habana, las Parroquias de San Miguel Arcángel y el Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola, que están a cargo de la Compañía de Jesús, tienen pastorales juveniles con inspiración en el carisma de San Ignacio de Loyola. Otros grupos viven la espiritualidad ignaciana en Cienfuegos, Camagüey, Santiago, Holguín y Bayamo. Quienes acompañan este proceso son religiosas y jesuitas. Ahora bien, el reto a largo plazo radica en lograr que esos grupos se fortalezcan en fe, crezcan en número y se dé un acompañamiento que permita a los jóvenes descubrir por sí mismos el actuar de Dios en todas las cosas. 

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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