Foto-de-familia

A mis abuelos:
Agustín, Oslinda, Migdalia, Raúl y Mirtha.
Tengo en la pared de mi cuarto una foto de familia. Es una foto del último cumpleaños que pasamos con mi abuelo Teto. A veces la miro y pienso: cómo han cambiado las cosas en los últimos años.


En casa de mis abuelos se acostumbraba siempre a cocinar de más. En aquel lugar nunca hubo grandes lujos pero mi abuelo decía que todo se resolvía si uno comía bien. Si uno llegaba triste o cansado, él preparaba un pan con timba y eso lo arreglaba todo. Cuando yo era chiquita nos reuníamos los domingos para almorzar y, como la casa no era muy grande y la familia crecía rápido, comíamos por brigadas. Mientras unos estaban en la mesa los otros hablaban sobre la vida y el futuro. Solo hacía falta mirar la cara de mis abuelos cuando todos estaban satisfechos para comprender cuán felices eran con aquellos pequeños gestos.

Con el tiempo cada cual fue tomando su rumbo: hubo quien comenzó a trabajar los domingos, algunos se marcharon lejos, otros nos quedamos, pero inmersos en las rutinas laborales. Los días para comer "por brigadas" se fueron espaciando y casi extinguiendo.

Para el último cumpleaños de mi abuelo decidimos reunirnos otra vez y ellos volvieron a sonreír como solían hacerlo. Ya mi abuelo no está y aunque mi abuela mantiene la tradición de cocinar de más, a veces la comida se le pone vieja en el frío de esperar por alguien que llegue para la hora del almuerzo.

Yo me acuerdo de mi abuela todos los días pero no siempre puedo ir a visitarla los domingos. Cuando me doy cuenta corro a aquella casa querida de mi infancia, porque para eso nunca puede faltar el tiempo. Yo me pregunto, ¿qué sucederá con nosotros los jóvenes desmemoriados que olvidamos cocinar de más y abrir las puertas de casa para que venga la familia y podamos hablar sobre la vida y el futuro?.

Mis abuelas a veces me dicen, apenadas, que ellas no estudiaron mucho y que soy yo la que sé mejor las cosas, pero mis abuelas olvidan que existen saberes que no vienen escritos en ningún libro de teoría y que hay talentos y secretos que solo los más viejos conocen.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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