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Tradicionalmente se nos ha pedido a los fieles cristianos, en este domingo del Buen Pastor, orar especialmente por los sacerdotes y, sobre todo, por los seminaristas que se preparan al ministerio.

En el evangelio de San Juan, Jesús utiliza dos comparaciones directamente relacionadas para referirse a sí mismo: Él es el Buen Pastor, pero también es la puerta por donde entran las ovejas.

Cada una de estas imágenes aporta significativos elementos para conocer más profundamente a Jesús en su relación con nosotros. Las dos tienen en común el mismo objetivo que su venida a nuestra historia: Él ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

La imagen del Pastor nos habla de una relación especial de cercanía, de conocimiento íntimo de cada oveja, de un amor que lo lleva a dar su vida por ellas. La metáfora de la Puerta nos habla de un camino que hay que recorrer para encontrarnos con el Pastor.

Nuestros seminaristas y sacerdotes están llamados a ser encarnaciones concretas de Jesús, el único Pastor, la única Puerta. Él es el camino, la verdad y la vida. El ministerio sacerdotal es la llamada a hacer presente en la historia, de manera sacramental, la persona y el ministerio de Jesús.

La Iglesia, como comunidad visible que camina en la historia, necesita estructuras y organización. Necesita administradores, educadores, servidores que aporten la rica diversidad de sus carismas y dones particulares. La principal misión de los ministros ordenados es la de ser pastores, como Jesús. Pastores con olor a oveja, en la bellísima expresión del Papa Francisco, que dejan las noventa y nueve ovejas en el redil para buscar a las perdidas. No se les pide a los ministros que sean controladores de aduana, que revisen requisitos y pongan impedimentos; sino que sean puerta abierta, acogedora, particularmente receptiva a los que se han alejado.

Todas las comparaciones, a pesar de ser útiles, tienen siempre alguna limitación. Los miembros de la Iglesia no son ovejas dóciles, rebaño que no piensa. El pastor que así crea, no respeta la condición de ser también ellos, los fieles, sacerdotes, profetas y reyes en virtud del Bautismo recibido.

Es misión de las ovejas ayudar a sus pastores con la oración, con una obediencia crítica que los ayude a realizar mejor su misión. Oremos por nuestros seminaristas y sacerdotes.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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