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Usualmente los jóvenes nunca pensamos en la muerte y es que sentimos que nuestra vida nunca terminará. Pero, ¿qué sucedería si de pronto alguien se acercara y nos dijera: "Hoy será tu último latido".

Algunos amigos me han preguntado: ¿En la Cuba del Siglo XXI existen jóvenes que sean ejemplos de santidad? Una muy buena interrogante, difícil de responder. Para mí, ser cristiano siempre será un reto y un desafío a vivir nuestra vida desde la coherencia, dando testimonio tangible de amor a Dios y a los demás. Considero que para lograrlo debemos poner en nuestro corazón el deseo de ser impactados por alguien que cambiará nuestra mundanidad, Jesús.

Por no querer quedarme sin respuesta, busqué en mi mente hasta recordar -como si estuviera viendo la mejor película de mi vida- las palabras del padre Javier hace tan solo un año durante la eucaristía celebrada en Cojímar con motivo del fallecimiento de Dened, una joven radical en su amor por Cristo y los demás. Él expresó: "Hoy podemos asegurar que ha muerto una santa." Nunca había presenciado la conmoción unánime de toda una comunidad. Los que estuvimos aquel día en esa iglesia parroquial salimos convencidos de que solo una persona especial podía ser capaz de mover tantos corazones.

Hoy la vida de Dened Casañas Morales, de apenas 35 años, habla de su testimonio de santidad. Estas historias casi nunca llegan a los medios; muchas veces pasan desapercibidas, mientras damos prioridad a lo que está más pegado, como la vida de Justin Bieber. Yo agradezco a Dios haber tenido la oportunidad de conocer a una muchacha diferente, que incluso estando enferma tenía palabras de ánimo para sus amigos. Y que, a pesar de haber escuchado de varios doctores la frase de que hoy podría ser su último latido, ella -como quien sabe un secreto que trasciende la vida- miraba al cielo, sonreía y agradecía a Dios por haberla acompañado en cada uno de los pálpitos anteriores.

Una de sus amigas nos narra su vida al interior de la comunidad: "Dened era muy importante para la comunidad. Atendía múltiples pastorales a la vez, como la catequesis y los jóvenes. A nosotros nos acompañaba en todo momento. Era esa persona que podías buscar sin temor para contarle tus problemas y obtener respuesta desde la mirada de Dios. Tenía una vida normal, parecida a la de cualquier joven y, al mismo tiempo, diferente, ya que transparentaba su amor por Jesús. Su formación cristiana era muy buena, enriquecida por haber sido postulante de una congregación religiosa. Un valor importante a resaltar en ella es la tolerancia: siempre tenía un gesto de comprensión y misericordia, aún en los momentos más difíciles de su vida. Siento que, a pesar de la tristeza que sentimos por su muerte, podemos tener la certeza de que por su coherencia y testimonio tangible de Dios, ella hoy nos acompaña desde el cielo, donde algún día nos volveremos a encontrar y a revivir nuestra amistad."

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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