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Los celulares se han convertido en un artículo de primera necesidad para muchos adolescentes y jóvenes: "No puedo estar sin el celular. Incluso duermo con él". La joven Ana Isabel Rodríguez, de diecinueve años, no concibe un sólo día sin su teléfono. Incluso, llegada la noche, desconecta la alarma y «lo meto debajo de la almohada con la señal de vibración". Se ha habituado de tal manera a su uso que es incapaz de salir a la calle sin él. "Desde luego que si se me olvida tengo que volver a casa. Siempre estoy esperando a que me escriba alguien".

No se trata de ningún caso extraño. La variedad de melodías provenientes de los celulares denota continuamente su presencia. Se han convertido en artilugios de primera necesidad para muchos adolescentes y jóvenes.

Yailen es una de ellas. A sus quince años, se pone "muy nerviosa si un día no tengo el celular". Lo utiliza a todas horas. "Es la forma de contactar con los amigos y saber cómo están", añaden sus compañeras de clase, Ainhara y Laura.

A ella lo único que le atrae hacer cuando está en casa es chatear. "Estoy todas las noches una hora y media. Los fines de semana, llego hasta cuatro horas. El tiempo vuela".

¿Es una forma de comunicación sincera? ¿Hay engaños? Yailen dice: "Si la gente dice la verdad o no en el chat, me da igual. Yo también finjo, y la paso bien". "Además, así es más interesante", añaden sus amigas.

A través del chat, Yailen organiza citas con sus amistades. Ha conocido a mucha gente y nunca ha tenido ningún problema. Eso sí, duda de que sus padres estén al tanto: "Nunca se los he contado. No sé si me dejarían obrar así".

Sus afirmaciones evidencian que no siempre se actúa bien. Debemos dialogar y estar muy cerca de nuestros hijos para que crezcan sanos y las nuevas tecnologías les ayuden de verdad y sean útiles, porque las utilizan correctamente.

Estas jóvenes no son ajenas al atractivo de estas nuevas tecnologías. "No estamos enganchadas", dicen, pero añaden que llega un momento en que "te olvidas de todo y se te va el tiempo sin darte cuenta".

Puede ser preocupante su forma de hacer y de actuar. Los padres y educadores estamos para ayudar, aconsejar, orientar y hacer que estas nuevas tecnologías nos ayuden a crecer en positivo.

El diálogo, la confianza mutua, la preocupación por los muchachos, las relaciones cordiales, permitirán que vivamos una vida mucho más feliz y agradable. La presencia del educador no puede faltar en la vida de los adolescentes y jóvenes para ayudarles a tomar opciones positivas, coherentes y liberadoras.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de enero: III del Tiempo Ordinario

 

Mt 4,12-23

“La gente que vivía en la oscuridad ha visto una luz muy grande...”.

Lunes:  2 Sm 5, 1-10 / Sal 89 (88) / Mc 3,22-30

““...se les perdonará todo a los hombres...”.

Martes:  2 Sm 6,12b-15.17-19 / Sal 24 (23) / Mc 3,31-35

“…¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Miércoles:  2 Sm 7,4-17 / Sal 89 (88) / Mc 4,1-20

“...se les ha dado el misterio del Reino de Dios...”.

Jueves:  2 Sm 7,18-19.24-29 / Sal 132 (131) / Mc 4,21-25

“...al que produce se le dará más...”.

Viernes:  2 Sm 11,1-4ª.5-10ª.13-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,26-34

“La tierra da fruto por sí misma...”.

Sábado:  2 Sm 12,1-7ª.10-17 / Sal 51 (50) / Mc 4,35-41

“¿Todavía no tienen fe?”.

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