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Cada dos años, los jóvenes de la Pastoral Juvenil Ignaciana (PJI) se reúnen para juntos vivir el Festival Juvenil Ignaciano. Este evento tiene la fuerza de un corazón que late sin parar cuando reconoce algo que ama de verdad. En este festival profundizamos en la importancia de que los jóvenes incidan en acciones concretas de misericordia, dentro de sus realidades tan diversas.
De ahí se desprendió el tema central, impartido por el padre Manuel Maza Miquel, S.J., que llevara por título: "Misericordia quiero y no sacrificios". Este tema estuvo acompañado de talleres guiados por agentes pastorales cubanos que actúan desde la Iglesia ayudando
a personas en estado de vulnerabilidad, como: niños, ancianos, presos, pobres, etc... Al final se propuso que los jóvenes hicieran una reflexión personal y grupal que los llevara a tratar de comprometerse en la promoción de acciones concretas de misericordia, partiendo del ejemplo personal y teniendo como referente a Jesús en su trato con los pobres.
Del 20 al 22 de mayo de 2016, los jóvenes ignacianos de República Dominicana, Miami y Cuba compartieron sus sueños en la Habana, con el lema "Jóvenes Misioneros de la Misericordia".
Juan Miguel Arregui sj, entonces superior de los jesuitas en Cuba, recogió muy bien en las palabras de apertura lo que sería el festival, al expresar:" Por experiencia humana de cada día, sabemos que sentir el amor nos estructura como personas y nos lleva a una mirada positiva ante la vida, mientras que su carencia nos lleva a un estado de desánimo y resentimiento. Que el encuentro fraterno de los
días del Festival, vivido con un espíritu joven y alegre, impulse nuestras vidas a vivirlo en la gratitud por tanto amor recibido y en la generosidad de un amor que se ofrece y entrega al servicio de la gente de nuestra tierra caribeña".
Siento que hay muchos momentos del festival que nunca olvidaremos. Recuerdo con mucho cariño la experiencia de David, un joven santiaguero que, cual amigo incansable, pasó gran parte del evento acompañando a un muchacho de su comunidad con dificultades para caminar. Se le veía sinceramente feliz con lo que hacía.
Una de las jóvenes dominicanas que compartió su testimonio el último día de esta fiesta juvenil expresó: ¨Yo siento que han sido días inolvidables. En mi corazón me llevo una alegría extraordinaria. Agradezco a todos los que han hecho posible estos momentos, sobre todo a Dios por habernos regalado una oportunidad tan especial¨.
Gracias es una palabra que prevaleció al concluir el festival. Todos hemos ayudado a construir un proyecto que, como bien expresara una joven cienfueguera, nos llena de combustible para caminar por los distintos ambientes a los que regresamos con la certeza de que tenemos un guía muy especial: Dios.
Yo me quedo con la fuerza y la dedicación que cada semana ponen los jóvenes presentes en sus comunidades. Allí cada encuentro es un verdadero festival. Siento que —como bien recordó Orgiel Sanzo sj, anterior delegado de la PJI en Cuba—, es importante ir a lo pequeño, a nuestros grupos juveniles locales y, desde ahí, tejer la red ignaciana que soñamos, poniendo a Jesús como principio y fundamento.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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