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En los últimos años he tenido la oportunidad de visitar numerosas comunidades, y en la gran mayoría he sido testigo de que donde hay protagonismo juvenil, dentro de la iglesia se nota otro ambiente. En mi parroquia cuando los jóvenes preparan la misa dominical, la alegría en los rostros fluye de manera espontánea.

Muchas personas sienten con pesar que los jóvenes no tienen ninguna voz dentro de los consejos parroquiales, por diversos motivos. Cada generación vive sus etapas de forma diferente, quizás podemos llegar a pensar que por momentos esta no encuentra su camino, pero hay muchos ejemplos en Cuba que demuestran lo contrario.

El libro "Civilización del Amor, Proyecto y Misión", que brinda pautas de orientación, a la Pastoral Juvenil en Latinoamérica, en uno de sus textos plantea: "Es importante recordar que la vida comunitaria y de grupo no son fáciles, en una cultura marcada, muchas veces, por el individualismo y el aislamiento. Creativamente debemos encontrar maneras para que los jóvenes se sientan movidos y movidas a participar de la vida comunitaria."

Sabemos que esta misión es de todos los que formamos la gran familia católica cubana, y que tenemos en nuestras manos las herramientas para promover en nuestras iglesias el protagonismo de los jóvenes.

La Pastoral Juvenil cubana en cada diócesis tiene calendarizado un gran número de propuestas zonales y diocesanas, que son importantes espacios de encuentros con otros jóvenes y con Dios y no deben eliminarse. Ahora, no podemos perder de vista que la mayor cantidad de muchachos llegan a estos encuentros provenientes de la comunidad y ese debe ser un punto priorizado cada vez que pensemos en algún plan pastoral.

El Papa Francisco, en su encuentro con los jóvenes cubanos, hacía énfasis en que "la juventud no puede arrugarse": nuestros grupos juveniles pueden aportar mucho a la vida comunitaria y con frecuencia su participación se limita a ir los domingos a misa. Hay jóvenes que llevan años dentro de la comunidad sin ser tomados en cuenta, y tienen talentos que si pudieran desarrollar enriquecerían mucho una catequesis infantil o un servicio de Cáritas.

Podemos cambiar el mundo, pero para lograrlo intentemos ponernos metas pequeñas, como animar nuestras comunidades y grupos juveniles. San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, nos decía que "debemos esforzarnos como si todo dependiera de nosotros y confiar como si todo dependiera de Dios". Creo que como jóvenes cristianos estamos llamados a pedir la palabra.

Ora con la Palabra

 
  Domingo 20 de septiembre: XXV del Tiempo Ordinario

Mt 20,1-16

“...los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos”.

Lunes:  Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

Martes:   Pro 21,1-6.10-13 / Sal 119 (118) / Lc 8,19-21

“...son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.

Miércoles:  Pro 30,5-9 / Sal 119 (118) / Lc 9,1-6

“...los envió a anunciar el Reino de Dios...”.

Jueves:  Ec 1,2-11 / Sal 90 (89) / Lc 9,7-9

“Y tenía ganas de verlo”.

Viernes:   Ec 3,1-11 / Sal 144 (143) / Lc 9,18-22

“...El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho...”.

Sábado:  Ec 11,9 al 12,8 / Sal 90 (89) / Lc 9,43-45

“...El Hijo del Hombre va a ser entregado…”.

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