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La Resurrección de Jesús restaura la comunidad de los discípulos que había quedado desconsolada por la Pasión. Los apóstoles que se encontraban escondidos, arrinconados y un poco dispersos, por el miedo al poder de la muerte, se alegran con la presencia de Jesús en medio de ellos y los que se encontraban lejos regresan y comprenden las Escrituras como los discípulos de Emaús. Con la Resurrección regresa la paz y la esperanza a la comunidad que había sido rota por la persecución y el aparente fracaso. Por último, Cristo no deja a los discípulos encerrados en sí mismos, vanagloriándose de la victoria de la Vida sobre la muerte, sino que los envía a anunciar el Reino de Dios que está entre nosotros.

Alegrarse con Jesús, regresar a la comunidad y entender las Escrituras, sentir la paz y anunciar el evangelio son dimensiones de la experiencia de la Resurrección. El anuncio de los discípulos es, entonces, efecto de la resurrección. Pueden salir en medio de la persecución, en medio de la amenaza porque han experimentado la Vida. Así la Iglesia, reunida por la Resurrección, anuncia ahora la libertad a los oprimidos, la salvación a los condenados, alimenta a los hambrientos, viste a los desnudos, da de beber al sediento, cura al enfermo, y proclama que Jesús está vivo.

No hay realidad humana que sea indiferente para la comunidad cristiana que ha surgido de la Resurrección porque Cristo está en todos y nos envía a todos. Fundamentalmente a toda realidad de dolor, muerte, injusticia, hambre, marginación. Nos envía a los lugares físicos y espirituales donde la vida clama por ser anuncio de esperanza.

Para vivir la resurrección en nuestra Iglesia cubana y entre nosotros, jóvenes, hemos de pasar por el mismo proceso pascual que vivieron los apóstoles. Hacemos fiesta con Jesús resucitado, nos llenamos de su paz y continuamos en camino hacia todas las realidades donde hay un ser humano clamando justicia, sin esperanza y desfallecido.

Toda experiencia pascual ha de dejarnos preguntándonos: ¿a quiénes y cómo nos envía Jesús Resucitado?

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de agosto: XX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,49-53

“No he venido a traer paz, sino división”.

Lunes: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab/ Sal 45(44)/ 1Cor 15, 20-27a

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Martes:  Ez 28,1-10/ Interleccional Dt 32/ Mt 19, 23-30

“Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
que a un rico entrar en el reino de Dios”

Miércoles: Ez 34,1-11/ Sal 23(22)/ Mt 20,1-16

“¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?”

Jueves: Ez 36,23-28/ Sal 51(50)/ Mt 22,1-14

“A todos los que encuentren convídenlos a la boda”.

Viernes: Ez 37,1-14/ Sal 107(106)/ Mt 22,34-40

“Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo ”

Sábado: Ez 43,1-7a/ Sal 85(84)/ Mt 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

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