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Muchos son los jóvenes que han dedicado su vida al entrenamiento deportivo, con el sueño de ser en el futuro glorias del deporte cubano e internacional. Sus historias y logros, en muchas ocasiones, han estado marcadas por la presencia de Dios.

Diana Regla Díaz Rodríguez es una de esas muchachas que podemos encontrar cada sábado atendiendo a los niños en la catequesis de San Juan Bosco, en la Víbora. Los domingos la veremos sentada en un banco de su iglesia, viviendo la eucaristía. Muchos tal vez no imaginen que tras ella hay una historia impresionante de amor y entrega a Dios y al deporte.

Quizás su formación cristiana en la comunidad de María Auxiliadora, en la Habana Vieja, atendida por los padres salesianos, pueda ser el punto de partida para este relato. O el apoyo de su familia, que impulsó el sueño de ser gimnasta en pleno período especial, cuando los contratiempos muchas veces podían desanimarla.

Lo cierto es que todos los que de alguna manera hemos tenido la oportunidad de compartir con esta sencilla muchacha, dos veces subcampeona panamericana, somos testigos de su fidelidad a Dios y a Cuba.

Cuando tantos jóvenes han decidido buscar un futuro más promisorio en otro país, Diana confiesa haber tenido numerosas oportunidades de probar suerte de esa forma, pero siempre ha sentido que Dios y su familia la necesitan en su patria, y por eso aquí realiza sus planes de vida.

Nunca se ha podido alejar del deporte. Ahora ejerce su carrera de Cultura Física en un proyecto de Cáritas Habana que atiende a personas con características especiales, como Síndrome de Down y retraso mental.

Ejemplos así de hermosos marcan nuestras comunidades. Qué bueno sería poder identificarlos para dar gracias a Dios por su presencia en nuestras vidas. Intentemos inculcar a los jóvenes, sin temor, la voluntad de ser más para servir mejor.

En muchas ocasiones soñamos con el triunfo, y en el ascenso quizás obviamos a personas vulnerables, que esperan nuestra mano para levantarse. Hay acciones diarias que valen más que un título olímpico o un doctorado. Pongamos a Dios en el centro de nuestra vida: Él nos hará verdaderos ganadores de su reino.

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de agosto: XX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,49-53

“No he venido a traer paz, sino división”.

Lunes: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab/ Sal 45(44)/ 1Cor 15, 20-27a

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Martes:  Ez 28,1-10/ Interleccional Dt 32/ Mt 19, 23-30

“Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
que a un rico entrar en el reino de Dios”

Miércoles: Ez 34,1-11/ Sal 23(22)/ Mt 20,1-16

“¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?”

Jueves: Ez 36,23-28/ Sal 51(50)/ Mt 22,1-14

“A todos los que encuentren convídenlos a la boda”.

Viernes: Ez 37,1-14/ Sal 107(106)/ Mt 22,34-40

“Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo ”

Sábado: Ez 43,1-7a/ Sal 85(84)/ Mt 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

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