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Pocas cosas son tan gratificantes en la vida como ganar dinero haciendo lo que nos reporte placer. Sin embargo, para nadie es un secreto que en muchas ocasiones estamos en la disyuntiva de continuar trabajando en nuestro mundo profesional, aunque este no nos reporte el sustento necesario para vivir, o dedicarnos por completo a otra rama laboral que, por el contrario, nos reporte ganancias económicas a cambio de hacer lo que no nos gusta.

Muchos jóvenes incluso llegan a cuestionarse la viabilidad de estudiar una carrea universitaria, teniendo las posibilidades intelectuales para ello, pues en los últimos tiempos se ha extendido socialmente la idea de que es mejor conseguir trabajos que "den dinero" y no trabajos que realmente nos gusten y disfrutemos. Y es que a veces, sin darnos cuenta, caemos en una especie de consumismo que nos hace percibir como indispensables un grupo de aspiraciones que realmente no nos son tan necesarias para vivir.

El hecho de convertirnos en profesionales no solo significa un ingreso de dinero, sino que además las otras personas valoren y aprecien nuestro trabajo, lo que nos produce una gran satisfacción: hacer lo que amamos y ser reconocidos por ello.

Un profesional es una persona capacitada que lleva el control de su trabajo, y que, sobre todas las cosas, lo realiza de manera ética y responsable. El profesionalismo es una forma de vida, una actitud frente a esta y no una forma de ganar dinero. Lo que importa es que, hagamos lo que hagamos, tengamos siempre presente en nuestras vidas los valores del Evangelio para con todas las personas que se vean involucradas en nuestro mundo laboral, ya sean clientes, colegas o colaboradores. Aunque no nos dediquemos totalmente a lo que quisiéramos, debemos brindar algún tiempo a nuestras satisfacciones, ya sea a la investigación, a las manualidades o a la lectura.

Tenemos que tratar de encontrar la intersección perfecta entre lo que nos permite obtener el sustento necesario para la vida y lo que realmente nos apasiona. Porque si no sentimos pasión por lo que hacemos o tenemos pensado hacer, entonces nunca haremos algo realmente bien. Tarde o temprano, si nuestra única motivación es lo económico, se terminará notando en nuestros trabajos. Aquello que realmente nos entusiasma, nos apasiona, es en lo que mejor nos vamos a desempeñar.

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de agosto: XX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,49-53

“No he venido a traer paz, sino división”.

Lunes: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab/ Sal 45(44)/ 1Cor 15, 20-27a

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Martes:  Ez 28,1-10/ Interleccional Dt 32/ Mt 19, 23-30

“Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
que a un rico entrar en el reino de Dios”

Miércoles: Ez 34,1-11/ Sal 23(22)/ Mt 20,1-16

“¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?”

Jueves: Ez 36,23-28/ Sal 51(50)/ Mt 22,1-14

“A todos los que encuentren convídenlos a la boda”.

Viernes: Ez 37,1-14/ Sal 107(106)/ Mt 22,34-40

“Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo ”

Sábado: Ez 43,1-7a/ Sal 85(84)/ Mt 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

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