constitucionCubaWebCuba ha tenido una larga tradición en la redacción, discusión y aprobación de constituciones, como las de Guáimaro y Jimaguayú en nuestras guerras independentistas. El momento cumbre del constitucionalismo cubano se sitúa en 1940, al aprobarse una constitución considerada entre las más avanzadas del mundo en cuanto a derechos civiles, políticos, económicos y sociales. Un factor determinante lo constituyó la articulación de las diversas tendencias políticas que integraban la Convención Constituyente. Sus delegados habían sido elegidos por el pueblo sin presión alguna. Intereses políticos diferentes no fueron impedimento para el consenso en los debates: lección patriótica al poner los intereses de la Patria y sus ciudadanos por encima de los de un determinado partido político o grupo.

Los debates de la Convención Constituyente en 1940 eran seguidos por la radio. En ella estaban presentes delegados tan diferentes como Carlos Márquez Sterling, José Manuel Cortina García,  Eduardo R. Chibás Rivas, Salvador García Agüero, Ramón Grau San Martín, Jorge Mañach Robato, Juan Marinello Vidaurreta,  Blas Roca Calderío y otros. Aun habiendo un abanico de partidos políticos diferentes, se logró armonizar criterios antagónicos y posturas divergentes, dejando ver que la diversidad puede contribuir al buen funcionamiento de un país.

La historia del constitucionalismo cubano se ve interrumpida por la Ley Fundamental de 1952 y la de 1959, ambas promulgadas para legitimar fracturas en el sistema democrático. Posteriormente, se aprueba en 1976 una nueva Constitución, que tuvo algunas modificaciones durante su vigencia.
Llegamos a la nueva Constitución que se gesta en el país, que tiene como objetivos adecuarla a los nuevos tiempos y actualizar el lenguaje jurídico al presente siglo. También persigue responder a críticas recibidas en organizaciones y foros internacionales.

El proceso de conformación de una comisión para la elaboración del anteproyecto constitucional es delicado, ya que se requiere asegurar, con la selección realizada, la capacidad para responder a los múltiples intereses y necesidades de la población. La determinación de que algunos temas constitucionales no estén sujetos a debate y posible reforma constituye una limitación a la participación de los ciudadanos, que deben dar por preestablecidas ciertas disposiciones. La pluralidad de opciones que puedan demandar los legítimos intereses de los miembros de la sociedad puede verse recortada.  

Para el final del actual proceso de reforma constitucional se plantea la realización de un referéndum por el que se espera aprobar la Constitución. Al carácter complejo y general de la misma temática le hubiera resultado muy adecuada la apertura de espacios previos en la prensa, medios y redes, que permitieran debatir los planteamientos consignados en el proyecto de Ley Fundamental con amplia libertad. Un debate público previo en igualdad de condiciones, que no excluya de antemano temas vitales para la población puede ser un instrumento esencial para que los ciudadanos se apropien de las diferentes posturas y puedan discernir las que más responden a sus aspiraciones.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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