montarGuaguaWebA continuación les presentaré algunos de los personajes más recurrentes en nuestras guaguas:

El portero: Aquel que se para en la puerta de bajada y de ahí no se mueve para nada ni nadie. En la parada se queda quieto y no se pone a un costado para que los demás bajen sin dificultad.

La aplanadora: Aquel que avanza empujando a todos, en ocasiones sin pedir permiso, hacia el lugar que desea en el ómnibus.

El autista: Aquel que no está al tanto de las necesidades de los demás: no mira si hay impedidos para cederles el asiento o personas con bultos para brindarles mejor sitio y así no obstruyan el paso.

El generoso: Aquel que pone música a todo volumen con su bocina o celular para “compartirla con los demás”.

El cangrejo: Aquel que no camina hacia delante, sino hacia atrás, para bajarse por la puerta de subida. Siempre garantiza empujones y demoras a quienes se están montando, precisamente porque va contra la corriente.

El marajá: Aquel que se cree dueño del espacio y extiende sus brazos cómodamente para sostenerse. Es también aquel que se sienta con las piernas abiertas robándose parte del asiento del otro, o el que se acomoda en los espacios que hay entre los asientos, ensuciando con sus pies a los que transitan por el pasillo.  

El maratonista: Aquel que cuando ve una guagua detenerse en la cuadra anterior a la parada para “descargar” pasajeros, corre para alcanzarla, en lugar de esperar pacientemente a que llegue para “montar”. Esta persona provoca que otros usuarios ansiosos también se lancen a la carrera por temor a que el ómnibus, entonces, ya no se detenga en la parada.

El hipopótamo dormido: Es el que tiene tan pesado su cuerpo que espera a llegar a la parada para pararse del asiento, sin importar en qué lugar de la guagua se encuentre ni cuántas personas haya por delante. Avanza diciendo: “permiso que me bajo”, y así atropella a los de adelante.

El mártir: Aquel que, con el pasillo de la guagua repleto sin posibilidad de poder avanzar, quiere dar paso a otros y exclama: “empuje y pase, no importa que me apriete”. Este tiene una errada concepción de la solidaridad y prefiere ir maltratado durante el viaje que exigir su derecho a tener espacio para respirar y permanecer dignamente en su sitio.

El cariñoso: Aquel a quien le gusta pegarse a otros: a donde vaya la persona él la sigue.

El compresor: Aquel que está en la puerta sin montarse y grita: “un pasito ahí que se puede; vamos que queda uno”. Su objetivo es subirse de cualquier forma.

Estas son formas que no favorecen el buen uso del transporte público; tampoco son respetuosas de la dignidad de las personas. Evitemos entonces convertirnos en estos personajes.

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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