mandelaWebLa realidad siempre será mucho más compleja que un grupo de letras combinadas de alguna manera en una hoja. Yo siento que cada uno debe cumplir una misión particular en la vida, para lo que Dios nos proporciona dones y posibilidad de aprovecharlos. Hace dos años mientras cursaba los postgrados de la maestría en la Universidad de la Habana, conocí un joven dirigente revolucionario. Al principio nos costó interactuar; parecía que veníamos de dos bandos antagónicos. Con el tiempo fuimos forjando una amistad y comprendiendo que coincidíamos en muchas de nuestras ideas y sufrimientos.

Un día, a la hora de almuerzo, le comenté: “Roberto, la verdad es que me cuesta confiar en los decisores de nuestra nación, porque casi nunca los veo montar guagua y no viven en la periferia, sino en barrios como Playa.” Lo cierto era que me daba la impresión de que mi amigo parecía un marciano. Dependía de un salario de 600 pesos y no tenía ni tiempo para trabajar por fuera. Él, de forma directa, me replicó: «Pernús, puedes tener cierta porción de verdad en eso que afirmas, pero yo tampoco veo a muchos sacerdotes y monjas cogiendo ómnibus, y no por eso creo que sean malos cristianos.»

Mi amigo era de Holguín y había llegado por sus méritos a ocupar el cargo de vicepresidente nacional en una organización de masas. Una vez lo vi triste y le comenté: “¡Qué pasa, hombre! ¿Una mala racha?” Me miró de forma comprensiva y me dijo: “Hermano, aquí en la Habana no tengo dónde vivir; a veces duermo en la pincha. Desde mi salario no puedo reunir para comprar ni un cuarto y, para colmo, estoy casado en Santiago. Mi esposa tiene un terrenito y habíamos pedido un subsidio para reparar una casa de madera. La idea era venderla y con eso comprarnos algo en la capital; pero, tras el paso del huracán Irma, todos los recursos fueron destinados a la recuperación y nuestro sueño fue pospuesto hasta nuevo aviso. Lo más triste del caso es que todo tiene sentido, ya que hay mucha gente con más necesidades que nosotros.»

Al final terminamos las materias, y aquel aprendiz de líder de masas renunció a su carrera política para vivir cerca de su esposa. Siempre me recalcó que, como él, había otros dirigentes muy coherentes. En medio de tantos ejemplos de doble moral, yo tuve la oportunidad de conocer un honesto líder socialista. Con una preocupación admirable por los demás; tampoco era un tipo apologético: veía todo el proceso con sus luces y sombras.

Soy parte de una generación que apuesta por la participación y porque se oigan las opiniones de la Iglesia Católica dentro de la sociedad. Creo que solo desde la construcción de una verdadera amistad social podremos romper los clásicos muros ideológicos, ya desfasados en el tiempo. Suscritos a cualquier ideología, hay personas buenas y malas. No somos pocos los que deseamos una Patria donde sea normal vivir con calidad de vida. Considero que los jóvenes católicos tenemos el deseo de hacer un tilín mejor nuestro entorno. Si queremos romper el silencio, debemos ganarnos un espacio, sobre todo, con el ejemplo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-23 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  1 P 5,5b-14 / Sal 89 (88) / Mc 16,15-20

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado : Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...no le creyeron”.

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