pasaporteCubanosWebEl 20 de junio es el día mundial del refugiado. Según la ONU, refugiado es quien, por motivos de raza, religión, nacionalidad o pertenencia a un grupo u opinión política en particular, tiene miedo de ser perseguido y se ve forzado a huir. Las causas de esta condición pueden ser: identidad de género, situaciones de hambre o tratamiento y sanciones muy severos o discriminatorios por el activismo a favor de los derechos humanos o por el ejercicio político en lugares donde este está demasiado restringido a los intereses del poder.

Entonces, básicamente se es un excluido de su patria. Un migrante, en cambio, es aquel que, por un tiempo o para siempre, se establece en otro país y continúa siendo reconocido como parte de su nación de origen.

La distinción entre ser migrante o refugiado se basa en cómo se reconoce a la persona, tanto en el lugar de donde sale como en el lugar a donde llega. Aunque parezca insignificante, esta diferencia es importante, pues hay circunstancias en que se pone en juego la misma existencia u otros derechos como los económicos y políticos.

Cuba ha sido un país que ha acogido a refugiados  y migrantes. Pero también hay cubanos que tuvieron que huir y otros que han tenido que migrar, principalmente hacia Estados Unidos. Con el antagonismo político de trasfondo, hasta enero de 2017 estos eran acogidos como refugiados por el gobierno de ese país.

Por otra parte, la relación del gobierno cubano con quienes se establecen en el exterior ha variado circunstancialmente. No olvidemos que buena parte de los ingresos de nuestro pueblo, incluso los estatales, depende económicamente de las remesas. En consecuencia, hemos pasado de gritarles “traidores”, “escorias” o “ex cubanos”, a llamarles “emigrados” con el adjetivo “económicos”, por la neutralidad política que este implica; y de incitar los actos de repudio en 1980 a realizar las más recientes reformas migratorias de 2018.

Que se elimine la llamada “habilitación”, que los hijos de cubanos puedan nacionalizarse sin tener que avecindarse en el país y que algunos que salieron irregularmente puedan regresar, son medidas positivas, pero insuficientes. Mas que desde la perspectiva del “favor”, deben plantearse desde el derecho que les corresponde por formar parte de la nación.

El trato diferenciado que reciben los profesionales de la salud ejemplifica lo anterior. Nadie duda del bien que hacen las misiones médicas; también hay que entender que algunos no regresan. Especialmente, después de descubrir que vivir con menos precariedades es posible. Se les consideraba desertores y para visitar a sus familiares tenían que cumplir diez años de penalidad, ahora ocho.

No todos los que han salido de Cuba son refugiados, pero de nada sirve llamarlos “migrantes” si se les continúa excluyendo. Hay que considerar que la patria es de todos, y todos tienen derecho a ella, a participar activamente en la construcción de un futuro mejor; no importa dónde vivan o cómo piensen. Por tanto, se deberían promulgar leyes inclusivas; los permisos relajados no son suficientes.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-23 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  1 P 5,5b-14 / Sal 89 (88) / Mc 16,15-20

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado : Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...no le creyeron”.

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