curarSistSaludWebNuestro sistema de salud ha sido elogiado con acierto por diferentes organizaciones internacionales. Yo fui uno de los jóvenes que se alegró con la nominación de la brigada médica cubana Henry Reeve para recibir el premio Nobel de la Paz.

Todo parece ir bien, hasta que acompañas a tu abuela a una consulta. Ella tiene un fuerte dolor de espalda y el médico de guardia le aconseja una placa para ver qué anda mal. Entonces, el técnico encargado de la sala de rayos X te dice: “Hermano, ya no me quedan placas, solo me dieron diez y se me acabaron”. Uno se asombra primero y luego comprende que vivimos del lado más duro del bloqueo.

Pero, de pronto, alguien que oye la conversación te dice: “Mira, mi niño, esto es Cuba y todos necesitamos resolver; vuelve a hablar con el técnico y dile con 50 pesitos en la mano que es una urgencia para tu abuelita.” Al momento, gracias a mi ayuda, apareció una placa reservada solo para emergencias. 
   
Mi abuelo tenía cáncer de próstata, por lo que se atendía con una uróloga. Yo lo acompañé varias veces a la consulta. Recuerdo que llegábamos temprano al hospital, sobre las 7:30 am, con la ilusión de irnos lo antes posible. Él, como agradecimiento a su labor, le llevaba siempre a la doctora una lata de malta  y un pan con jamón. No comprendía bien por qué mi abuelo era atendido sobre las 4:00 pm, hasta que vi los regalos de otros pacientes. Por allí pasó de todo: desde un pernil hasta un microondas. Esas personas entraban con su dinero, disculpen, con su regalo, sin hacer nuestra angustiosa cola de cubanos asalariados. En la sala de la doctora había un cartel que decía: “La medicina cubana es gratuita pero cuesta”, una gran verdad.  

Hace unos meses le saqué un turno a mi abuela para el neurólogo, la fecha era tres meses después de mi visita al policlínico. Cuando llegamos para la consulta, en la recepción nos dicen que la especialista no iría porque no había transporte y era de otro municipio. Entonces le dieron a mi abuela otra fecha para seis meses después. Como no comprendí muy bien el procedimiento, me dirigí a la dirección del centro donde me explicaron lo siguiente: “Mira, hace seis meses el carro que mueve a la neuróloga está roto, por ese motivo ella no viene.” Además, me aclararon que no fuera con mi abuela al hospital donde ella ejercía, ya que allí no me atenderían debido a que, supuestamente, la doctora debería ir a mi policlínico una vez al mes. Entonces, recordé a los médicos cubanos andando en burro o a pie todo el Amazonas.

Soy consciente de los esfuerzos y del altruismo con que ejerce día tras día gran parte del personal de la medicina. Solo pongo estos ejemplos reales para intentar, desde nuestro esfuerzo, erradicar estos desaciertos. Creo que aún tenemos tiempo para curar nuestro sistema de salud.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.