catedralHabWebSegún una viejísima tradición, la villa San Cristóbal de La Habana fue fundada el 16 de noviembre de 1519. En un lugar cercano a la bahía y bajo una frondosa ceiba se celebraron el primer cabildo y la primera misa, como lo recuerda el Templete levantado en aquel sitio por iniciativa del Obispo Espada. Al parecer no nacía un grupo poblacional totalmente nuevo, sino que sus fundadores procedían de emplazamientos anteriores: el conocido como Pueblo Viejo, surgido hacia 1514 al sur del territorio, que poco tiempo después se asentaría provisionalmente en la desembocadura del río Casiguaguas (Almendares), designado popularmente como La Chorrera.

La proximidad de esa bahía de bolsa, refugio seguro para las embarcaciones, marcó definitivamente la suerte de la nueva población. Si la Isla era considerada como Llave del Golfo, La Habana era su centro privilegiado. Comenzó a enriquecerse gracias a que era un sitio obligado de reunión de la flota que hacía la travesía de ida y regreso a España. Muy pronto desplazó a Santiago de Cuba como centro administrativo y hasta los propios obispos, cuya catedral se levantaba en aquella ciudad oriental, fijaron su residencia en San Cristóbal.

En 1762, Gran Bretaña se apoderó por la fuerza de aquel prometedor enclave y la ciudad estuvo bajo mandato inglés por un año. La mayoría de sus habitantes, a pesar de las ventajas comerciales concedidas por los británicos, prefirió retornar a la corona española, por razones culturales y religiosas.

Basta con recorrer las calles habaneras para palpar la huella visible de la Iglesia en ella. Su importancia pudo medirse por la edificación de grandes conventos como los de San Francisco y Santa Clara, así como un área emblemática: la Plaza de la Catedral. Esta existió gracias a que la Compañía de Jesús construyó en el siglo XVIII, sobre una ciénaga, su Colegio San José y el templo anexo, conjunto arquitectónico que tras la expulsión de los jesuitas se completó para albergar el Seminario de San Carlos y San Ambrosio y la Parroquial Mayor, luego catedral metropolitana. También por iniciativa eclesiástica surgiría la primera universidad del país en el convento San Juan de Letrán, se fundaría el cementerio público de Espada, y abrirían sus puertas el Hospital de San Juan de Dios y otros asilos, orfanatos e instituciones públicas.

La Habana, considerada por los viajeros, a lo largo de los siglos, como una de las ciudades más hermosas de esta región del mundo, no puede pensarse hoy sin recordar que en ella vieron la luz figuras claves de nuestra historia como José Agustín Caballero, Félix Varela y José Martí; y desarrollaron su quehacer artistas y escritores como Dulce María Loynaz, Amelia Peláez y Ernesto Lecuona. La ciudad que pronto cumplirá 500 años de existencia, tiene como uno de sus emblemas el Cristo que vela por ella desde el otro lado de la bahía, para así alejar las tempestades que le sobrevengan.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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