revitalizarEducWebLa educación es uno de los pilares de cualquier sociedad. Si nos abstraemos y vemos esta categoría como un ser humano, hoy en Cuba podemos afirmar que esa persona ha sufrido un accidente. Nuestro sistema educativo parece estar congelado en 1989 -1990, justo antes de la llegada del siempre cruel e irritante período especial. En los años 90 comenzó el éxodo masivo de maestros hacia cualquier oficio que les ayudara a subsistir; porque además no es para nadie un secreto que uno de los sectores más deprimidos salarialmente es este. “Todos ganan más que un  profesor”, me dijo un joven que había dejado recientemente el magisterio. Una gran verdad.  

El reto ya está planteado. Es una obligación de todos los cubanos revitalizar uno de nuestros emblemas históricos. En un debate con académicos organizado por la revista Temas, directivos del Ministerio de Educación corroboraron que se había estrechado la  brecha en cuanto a resultados derivados del aprendizaje entre Cuba y el resto de países de la región. Esto se puede ver como un desarrollo en los sistemas educativos del área o un estancamiento del nuestro. Como afirman en el programa televisivo “Pasaje a lo desconocido”: “saque usted sus propias conclusiones”.   

No podemos pretender recuperar valores de antaño que hoy lamentablemente no se ven dentro de la cotidianeidad, mientras no seamos capaces de mejorar el proceso educativo. La pirámide salarial invertida ha hecho que las personas de mayor conocimiento pasen penurias heroicas para comer lo justo y vivir siempre con el dinero exacto. Por eso los maestros ya no son aquellos profesionales reconocidos en todo el barrio por su labor. Ahora los padres ven en ellos una persona que no pudo coger nada más y terminó en el aula. Ante la escasez,  parece que cualquiera puede ser maestro y eso no debe ser así.

A varios jóvenes de mi generación se les pidió que de forma voluntaria asumieran el magisterio como parte de la batalla de ideas. Al terminar sus estudios fueron insertados como maestros emergentes; pero, desde la mirada de varios especialistas esa iniciativa no logró los resultados esperados, aunque nunca se reconocerá de forma oficial. Estimular la vocación al magisterio debe ser prioridad, con proyectos tangibles que vayan más allá del discurso político. Ojalá que algunos de los maestros que lean estas líneas puedan soñar con elevar la calidad de vida de su familia, desde sus salarios. Los que conozco no lo hacen y debe ser difícil trabajar en un paladar toda la noche y dar  un turno de Matemáticas en las mañanas.

La Iglesia y sus instituciones se han ofrecido para insertarse dentro de este proceso y apoyarlo. Los tiempos son diferentes y la educación no formal puede darle una mano al esfuerzo que hace el gobierno por mantener una educación gratuita de primer nivel. En la era digital parece difícil concebir un modelo educativo sin las nuevas tecnologías; pero, de seguro, nos las arreglaremos para en pleno siglo XXI, sin internet, revitalizar la educación.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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