Rerum-Novarum

El contexto político, económico y social cubano actual parece ser un conflicto tras otro, o tal vez un gran conflicto que se desvela por etapas. No pocas voces en la Iglesia han tomado fuerza pública, pero se ha escuchado la queja, incluso por miembros de nuestras comunidades, de que esa no es función de la Iglesia.

La Encíclica Rerum Novarum (León XIII, 1891) sienta las bases para la construcción de la doctrina eclesial en materia social, y reivindica el derecho de la Iglesia a pronunciarse sobre estos asuntos. La Iglesia, como Madre, se ponía en búsqueda de lo que vivía el hombre para, como Maestra, conocerlo e iluminarlo, siendo fiel a la máxima de san Juan Pablo II, en su Encíclica Centesimus annus, que da título a este texto: “Via est ecclesiae homo”.

La cuestión social es, como deja claro la Constitución Pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II (cf. GS, nn. 36 y 42), parte fundamental de la misión y enseñanza de la Iglesia, aun cuando sea consciente de  que su voz es una entre muchas, que valora en su legítima autonomía, según lo que hay de bueno y verdadero. A la vez, sabe que su voz proviene del conocimiento profundo del hombre que le ha sido dado por la Revelación, y que no se identifica con ninguna cultura ni modelo económico ni social particular.

Así, la Iglesia ha desarrollado una doctrina social muy completa, de la mano de los papas que han buscado, con lucidez, dar respuesta a los nuevos problemas que iban surgiendo. Criticados como izquierdistas por unos, y como servidores del capital por otros, hay rasgos que sobresalen en estos años, desde Rerum Novarum hasta Fratelli Tutti, la más reciente encíclica del papa Francisco. Se defiende la dignidad del ser humano, el derecho de asociación, al descanso, a salario digno ―no solo según la producción, sino con relación al coste de la vida―, y se insiste en la misión del Estado de velar por los derechos de los trabajadores. Se condena la acumulación de la riqueza en manos de unos pocos y el libre mercado como único rector de la economía; se defiende la validez de una justicia social, de velar por la equidad, no solo entre personas, sino entre sectores, regiones y naciones. Se defiende la propiedad privada como derecho natural, y se condena el uso de la violencia y la lucha de clases como motores de cambios, la colectivización, la polarización de la sociedad, los populismos y la manipulación en busca de una acriticidad que anule la capacidad de decidir el futuro, poniendo en peligro el fundamento mismo de la democracia.

La noción de la justicia guiada por la virtud de la Caridad subyace todo este desarrollo y, mientras intentemos ser fiel a esta, el servicio profético de laicos y religiosos en la Cuba de hoy no será otra cosa que manifestación legítima de la misión de la Iglesia.

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de junio: XIII del Tiempo Ordinario

 

Lc 9,51-62

“Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén (...) Te seguiré adonde vayas”.

Lunes:   Am 2,6-10.13-16 / Sal 50 (49) / Mt 8,18-22

“Sígueme”

Martes:  Am 3,1-8; 4,11-12 / Sal 5 / Mt 8,23-27

“¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”

Miércoles: Hch 12,1-11 / Sal 34 (33) / 2Ti 4,6-8.17-18 / Mt 16,13-19

“Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos”.

Jueves:   Am 7,10-17 / Sal 19 (18) / Mt 9,1-8

“...la gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad ”

Viernes:  Am 8,4-6.9-12 / Sal 119 (118) / Mt 9,9-13

“No tienen necesidad de médico los sanos... ”

Sábado:  Am 9,11-15 / Sal 85 (84) / Mt 9,14-17

“¿Es que pueden estar tristes los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?”

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