Vocaciones-tardías-2

En siglos pasados, los candidatos a la vida religiosa y sacerdotal entraban desde temprana edad a los seminarios y casas de formación. En Cuba laboran sacerdotes que en los inicios de su vocación ingresaron a escuelas apostólicas. Con el decursar del tiempo y las trasformaciones sociales, económicas y familiares del siglo pasado y del presente, la formación religiosa y la sacerdotal han cambiado. Además, los vocacionados entran hoy día con edades más tardías.

Estos casos han existido antes en la Iglesia, mas eran considerados excepcionales; pero ahora resulta un fenómeno común y en perspectiva de ascenso. Mas, ¿acaso una vocación puede ser tardía? En el sentido religioso de la expresión, inexacta, se designa así aquella experiencia vocacional que se posee al cursar estudios universitarios, en el ejercicio laboral o en la edad adulta de la vida. En clave de edad, se valora un rango aproximado entre los 25 y los 40 años, más o menos.

Un hecho es claro, Dios llama y sigue necesitando obreros para su mies (Cf. Mt 9,38) y el tiempo de Dios no es el nuestro. La respuesta a esta llamada dependerá de la situación existencial del vocacionado y de su proceso. Previamente a la llamada, Dios nos elige antes del tiempo (Cf. Ef 1,4). Por tanto, elegidos y convocados para una misión por el Reino. Una vocación que hay que cuidar, orar, discernir y acompañar cuando Dios la suscita, según el tiempo oportuno y cuando la persona implicada decida o no responder.

Así que una vocación como la que estamos analizando es compleja. Se sobrentiende que pueda acontecer, o al menos se espera, que sea una persona preparada, con experiencia de la vida, con una profunda vida eclesial, orante y hasta con un recorrido laboral. Una persona madura, psíquica y espiritualmente, que sabe lo que quiere, que posee recta intención y actitud para dejar todo y seguir a Cristo en esta forma de vida. Alguien que se interroga por qué Dios le interpela y despeja toda falsedad para no errar en su determinación. Conoce a fondo sus motivaciones y no se plantea la vocación como una vía de escape para solapar o socorrer sus problemas o frustraciones, o huir del infortunio de no haber encontrado pareja y realizarse como persona.

Mas lo que puede ser una ventaja, en ocasiones, resulta piedra de obstáculo para un proceso vocacional. Y es que dejarse formar, cuando la personalidad está ya constituida, resulta un reto para el formador y el formando. Por eso, algunos sugieren los 35 años como máximo de edad para entrar.

Por último, en el momento actual hay una dilación general en la vida personal, manifestada en una mayor esperanza de vida; los matrimonios se consolidan más tardíamente y lo mismo sucede con el concebir y dar a luz. Aun así, no se ha de olvidar que la vocación se suscita, madura y persevera, y es Dios quien posee la iniciativa primera.

Ora con la Palabra

 

Domingo 26 de junio: XIII del Tiempo Ordinario

 

Lc 9,51-62

“Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén (...) Te seguiré adonde vayas”.

Lunes:   Am 2,6-10.13-16 / Sal 50 (49) / Mt 8,18-22

“Sígueme”

Martes:  Am 3,1-8; 4,11-12 / Sal 5 / Mt 8,23-27

“¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”

Miércoles: Hch 12,1-11 / Sal 34 (33) / 2Ti 4,6-8.17-18 / Mt 16,13-19

“Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos”.

Jueves:   Am 7,10-17 / Sal 19 (18) / Mt 9,1-8

“...la gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad ”

Viernes:  Am 8,4-6.9-12 / Sal 119 (118) / Mt 9,9-13

“No tienen necesidad de médico los sanos... ”

Sábado:  Am 9,11-15 / Sal 85 (84) / Mt 9,14-17

“¿Es que pueden estar tristes los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?”

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.