El-intelectual-en-la-Cuba-de-hoy

Acercarse al rol social de un intelectual en la Cuba que se vive hoy resulta, como se suele decir en el argot  popular, “sentarse sobre un polvorín”. La comunidad intelectual residente en la Isla ha estado atravesada por  las políticas culturales del Estado en los últimos 60 años, donde se podía vivir en la frontera, pero no  trasladarse al umbral de fuera de la Revolución, definido por Fidel Castro en su discurso “Palabras a los intelectuales”.

Hoy, la realidad es otra, pues se asiste a un nuevo contexto de diversidad ideológica, donde numerosos grupos  de la comunidad intelectual dentro del país han decidido pensar con categorías diferentes a la del  canon impuesto por la oficialidad. Otros sectores, aun dentro del gremio, se atreven a sostener posturas  heterodoxas y frente a estas actitudes se sitúan los espacios gubernamentales de instancias oficiales  apegadas a la rigidez estalinista.

Luego de intentar describir la Cuba de la época de las redes sociales (de modo somero y salvando las especificidades), es menester esbozar algunas ideas sobre el rol social del intelectual. Se debe entender a estos hombres y mujeres como sujetos críticos-propositivos. Generalmente esta actitud es incomprendida por muchos, ya que se piensa que el gremio se la pasa buscando la paja en el ojo ajeno. En cambio, los sujetos dedicados al pensamiento humanista y  social son como una computadora en constante análisis de las dinámicas humanas, las cuales se vuelcan al ejercicio de la crítica o a los juicios propositivos. Esta actitud a lo largo de la historia ha recibido estigmas y calificativos por parte de los dueños del poder, que son incapaces de aceptar los ejercicios de disenso  propios de la comunidad; así hemos asistido a ejemplos que van desde Miguel Servet o Sor Juana Inés de la Cruz hasta José Lezama Lima.

El intelectual debe actuar como un difusor del conocimiento. La socialización del saber es su vocación central, que no debe ceñirse a incidir en revistas de alto  impacto, sino también en publicaciones de carácter divulgativo que conduzcan a la ciudadanía a un proceso de reflexión cognitiva. Asimismo, ha de realizar gestos concretos que aporten a la construcción de un tejido social, como el cubano, que ha experimentado daños.

El intelectual debe ser defensor de las libertades fundamentales. En los últimos años hemos visto el resurgir de expresiones de odio e intolerancia -como los tristes  actos de repudio-, y es deber de la comunidad pensante cubana, desde su diversidad de posturas, señalar estos esquemas de odio como acciones criminales contra  quien disiente. Frente a estos ejercicios incívicos debe primar la condena del gremio y la sensibilización a la ciudadanía participante y a las autoridades que lo  alientan, para así eliminar estos procedimientos, pues el intelectual es una persona de diálogo que debe trabajar por la extensión de esta actitud a toda la sociedad.

Este texto pretender ser una invitación a respetar la diversidad, reflejando la necesidad urgente de lograr en nuestra Patria una mayor incidencia del campo intelectual
sobre su destino.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

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